Los seres humanos somos los únicos animales que tenemos consciencia de nosotros mismos. Establecemos nuestra identidad y le damos un valor, pero ¿en qué nos centramos a la hora de establecer dicho valor?
Hace unos días me llegó un currículo de ¡más de 40 páginas! ¿Tú crees que yo tengo tiempo para leerme semejante testamento? Es imposible…además… ¡no me da la gana de leer un currículum de esa extensión…
Es extraño ¿verdad? De repente, algo tan increíble, como sin duda es una pandemia, ha hecho que nuestras vidas se detengan, un frenazo en seco ha hecho que todo y todos nos paralicemos, pareciese que hemos perdido el control de nuestras vidas.
Nos preocupamos claro de la estabilidad familiar, de las facturas, las cuentas los alquileres, el desempleo, las decisiones políticas, la caída dela economía… ¿Qué está pasando a mi alrededor mientras estoy preocupada? ¿Qué no estoy viendo? ¿Qué no estoy queriendo ver?
Las nuevas tecnologías nos alejan cada vez más del calor humano, todo es irreal, superficial, vivimos en un mundo en el que lo material nos arrastra irremediablemente hacia un precipicio sin red…