Por Encima de lo Divino y lo Humano

Querido lector:

No necesito incidir sobre las consecuencias que la actual situación va a tener sobre el empleo. Para afrontar los posibles procesos de selección a los que te puedas enfrentar, quiero compartir contigo una historia real que me parece muy ilustrativa.

Tuve la oportunidad de realizar una visita a una importante empresa en Alicante. Fui a ver a una directora de Recursos Humanos avezada, con experiencia de años de trabajo en esa área funcional de la empresa y acostumbrada a gestionar personas: no en vano, más de 120 personas dependen de su departamento. Conversar con este tipo de profesionales es mucho más enriquecedor que decenas de horas de clase de cualquier “Master”, por bueno que sea. Es algo que todos aquellos que ejercemos labores comerciales sabemos muy bien y, en esta ocasión, no fue una excepción: la conversación derivó en una serie de reflexiones muy jugosas que quiero compartir contigo:

 

— (…) “Pues si, Alfredo” -me decía con naturalidad esta profesional, a la que llamaré (y no es su nombre real), Gloria- “la gente no aprende. Hace unos días me llegó un currículo de ¡más de 40 páginas! ¿Tú crees que yo tengo tiempo para leerme semejante testamento? Es imposible…además… ¡no me da la gana de leer un currículum de esa extensión! Mira, se lo pasé directamente a una colaboradora que tengo que me hace ese trabajo. Aunque no creo que ella lo leyera tampoco. ¡Espero que no! Luego le pedí disculpas por el marrón”, me comentó entre risas.

— “Te entiendo perfectamente, Gloria. Me duele la boca de decirlo en todos los foros a los que voy pero, nada. No hacen caso. Y lo triste es que, en muchas ocasiones, no es más que una cuestión de puro ego, de leer para uno mismo lo bueno que es, lo que sabe… Sobre todo, con perfiles técnicos -ingenieros, arquitectos y demás- no hay manera. No entienden que a nadie se le contrata por lo que se supone que sabe; ni siquiera por lo que ha hecho; que se contratan expectativas, que lo importante no es lo que has hecho, sino lo que transmites que puedes hacer por la empresa que quiere contratarte”.

— “Mira Alfredo, yo, a esa tía, no la contrataría en la vida. Sí, sé todo lo que ha hecho, sus trabajos, sus estudios pero, en realidad ¡no sé quién es! No sé si se pinta por las mañanas, si le gusta la música… ¡o si tiene mal genio cuando tiene la regla!”

— “Espera, Gloria, ¡no corras tanto, tengo que tomarme nota de lo que estás diciendo! ¡Esto tengo que contarlo! ¡Es una clase magistral de selección!” le dije abriendo los ojos como platos y aporreando mi teclado a toda la velocidad de la que era capaz.

Hay que vivir la vida.

— “Te lo juro, no la contrataría. No sé cómo es humanamente, como persona. Mira, ¡es imposible que haya podido vivir la vida! Habiendo hecho tantas cosas… Para empezar, está sobre-formada, sobre cualificada. Ha hecho cursos en Valencia, Madrid, Londres… ¡hasta en Roquetas de Mar! Pero…esta chica… ¿se habrá enamorado alguna vez en la vida? Porque viajando tanto… ¿Se habrá cogido una borrachera alguna vez? ¿No ha hecho nada más que estudiar?”

— “Me estás dejando sin habla, Gloria. Yo esto lo digo continuamente, pero tengo la impresión de que es “predicar en el desierto” ¡Me alegro tanto de que una profesional como tú piense así!

— “Mira, Alfredo, a mí esta gente que “se sienta a la diestra de Dios Padre” me da mucho miedo. Parecen de otra galaxia, o quieren parecer de otra galaxia… por encima de lo divino y lo humano ¡¿Cómo puede alguien mandar un currículo de más de 40 páginas?! Mira, los mortales nos tiramos eructos, como lo niños, nada más que aprendemos a hacerlo en privado, pero seguimos siendo humanos. ¡Y nos emborrachamos, coño! Esta chica, ¿se habrá emborrachado alguna vez? …con tanto estudiar… ¡No creo! Pues sabes que te digo, ¡que hay que vivir! ¡Hay que tomarse cuatro copas y reírse! Es que hay que ser conscientes DEL LADO HUMANO DE LA DIRECCIÓN. No se puede dirigir a nadie si no se ha vivido, si no se es humanamente competente. Uno, si quiere ser Directivo, tiene que socializarse, JAMÁS encerrarte en tu torre de marfil. Es IMPRESCINDIBLE para un buen desempeño como Directivo. Además, ¿cómo crees que un Directivo que no sea humano va a fidelizar a mis mejores trabajadores? ¡El lado humano de esa persona es el que va a fidelizar a mi gente, no sus títulos y sus Masters! (…)

Pues eso, querido lector: una clase magistral de por dónde van los procesos de selección…y ¡cada vez más!

Gracias por tu tiempo y atención.

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Acerca de Alfredo Muñoz Quiles

Siento pasión por la formación y la docencia. Aprecio enormemente la amistad sincera y el ámbito familiar. Valoro la honradez, la ética, la justicia y el sentido común. Creo firmemente en el desarrollo propio para ponerlo al servicio del desarrollo de los demás.

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