La Soledad: Un Estado Civil

  A los estados civiles existentes, casado, viudo, divorciado, etc., creo que, ahora, deberemos sumarle el “viejo estado” de “SOLO”.

   ¡Me encanta pensar! Hoy todo el mundo se preocupa por cuidar su físico, machaca su cuerpo hasta la extenuación, pero ¿Qué pasa con nuestro cerebro? Pareciese que a muy pocas personas le importa.

   Personalmente, me esfuerzo en crear un mundo interior cálido, y es por ello por lo que mis pensamientos tienen mucho que ver en ello. Pienso que a nuestra sociedad actual le falta oxígeno, está enferma, triste y asustada.

   La mayoría piensa que evolucionamos a gran velocidad, que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, sin embargo, en mi opinión lo que realmente estamos viviendo es una involución del ser humano terrible.

   Me encanta observar. La observación te permite percibir una realidad invisible a los ojos de la mayoría. ¿Qué es lo que caracteriza a los países desarrollados en nuestra sociedad accidental actual? Evidente: LA SOLEDAD. Soledad, en mayúsculas, independientemente de la edad, sexo, condición social y estado civil.  Hoy las personas se sienten solas entre la multitud. ¿Dónde está esa amistad entre vecinos, ese amor incondicional en las familias, ese posible altruismo hacia los demás?

   Sin embargo, considero que la soledad, si es elegida, es maravillosa. Todos deberíamos pasar temporadas solos. Tratar de conocerse a uno mismo, saber lo que se busca, lo que le gusta, lo que quiere, debido a que nuestras necesidades son fundamentales para poder ser honesto con uno mismo. Es vital conocerse y quererse, ¿Cómo pretendemos entender a los demás, querer a los demás, si el ser íntimo que debería conformar nuestra persona, el más importante para nosotros, es desconocido íntimamente? Imposible tener en cuenta a los otros si nos abandonamos a nosotros mismos, ¡triste, pero cierto!

   Las nuevas tecnologías nos alejan cada vez más del calor humano, todo es irreal, superficial, vivimos en un mundo en el que lo material nos arrastra irremediablemente hacia un precipicio sin red, pero lo peor es que lo sabemos pero nos ponemos una venda oscura en los ojos para no verlo.

   Deberíamos tendernos una mano solidaria, cálida y de complicidad a nosotros mismos, quitémonos la venda para poder percibir que la vida merece ser vivida con intensidad, desde la alegría y la pasión hacia nosotros mismos y hacia los demás.

   No hay nada más gratificante que quererse, conocerse, elevar y ofrecer todo lo que eres y tienes a los demás. ¡Uno debería estar solo porque quiere y no porque no le queda más remedio, porque lo obligan o le abandonan!

   Pensemos, no dejemos de pensar. Heme aquí una vez más pensando en lo increíble y, posiblemente, satisfactorio que sería vivir sin teléfonos móviles, sin redes sociales que “nos pescan”. ¿Os habéis detenido a pensar por qué se les llaman redes?  Pues pensadlo. Hay personas que mueven hilos, nos atrapan y nos mueven guiados por intereses económicos y a veces hasta perversos, para hacer lo que ellos quieren sin permitirnos pensar de manera individual. ¡Luchar contra lo que estamos viviendo es imprescindible! ¡Todo un desafío!

   La vida es maravillosa merece ser vivida con alegría, pasión, entregando lo mejor de nosotros a los demás, compartiéndolo y disfrutándolo, porque todo lo que uno tiene no sirve para nada si no es compartido.

   Leer y respetar estas reflexiones es el inicio de esa reflexión que, espero, nos haga saltar hacia un compromiso con nosotros mismos: vamos a conocernos y a salir de la pasividad ante los demás.

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Sobre nosotros : María Arrabal

Pensamientos compartidos en voz alta.

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