Y ¿DÓNDE ESTÁ CHENCHO?

Hemos perdido la Navidad. Hemos perdido el rumbo navideño. Perdemos un camino de sueños, magia, alegría, unión, buenos deseos, solidaridad, regalos, ilusión. Sí. Me cuesta escribir tantos conceptos positivos sin incluir algo pesimista, negativo, reacio, triste o de mal agüero. Vaya. Parece que me siento mejor con esta última línea. Pues, no. Hoy no toca. ¿Qué no te gusta la Navidad? Allá tú. Estamos demasiado acostumbrados a que la Navidad despierte añoranzas, a que nos saturen con buenos deseos. Somos reacios a tener sueños, a buscar la magia escondida, a ser solidarios obligados o a que la alegría sea efímera como algunas amistades. Añoramos familiares presentes y ausentes. Vaya con…

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NAVIDAD 1998

Cerró el libro. Como se cierran los libros que no se quieren cerrar. Aquellos que deseas que nunca acaben. Pero todo termina, a todo se le pone las dichosas tres letras. Fin. Letras que, según las ordenes, pueden hasta poner la banda sonora. Permaneció inmóvil durante unos minutos. Tal vez con el propósito de que tal inmovilidad, hiciera que todo siguiera igual que hacía escasos minutos. Esos en los que seguía leyendo. Quedaban sólo cuatro días para navidad. Los mismos que en el libro. Su primer impulso fue copiar al protagonista. Hacer lo mismo que él hizo. Y lo hizo, pero en sus manos no lucía igual. Descartó la idea…

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¡PULSA EL BOTÓN ROJO!

Sólo un par de horas tras comenzar el día y ya tienes el convencimiento, que no la sensación, de que hoy no es un buen día. Si, ya sabemos que el hecho de que sea Lunes y llueva, no suele ser un buen indicador, pero… ¡Ojalá pudieras volver a comenzar! ¡Qué bueno sería volver a levantarse de la cama! Pero claro, no puede ser. Estás ya desayunado, vestido y en tres cuartos de hora te metes en una reunión que no te apetece nada. Pero, ¿y si fuera posible volver a comenzar el día? Irías a casa, te meterías en la cama, y como si de una película de ficción…

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SU REGALO

Se lo entregó. Un paquete con un bonito envoltorio de color azul. De esos que casi da pena abrirlos de tan bien envueltos que están. Pero era su regalo. El que llevaba un año esperando.  Esperó unos segundos más. Todo un año es mucho tiempo pensó. Estaba expectante. Nervioso. Ilusionado. Su regalo siempre era el más especial. Tal vez por ser la persona que era. Tal vez porque siempre era un regalo diferente, siempre el mismo, pero siempre diferente. Este era su tercer año. Su tercer regalo. Ninguno de los sabían hace un año si habría un tercero. Pero ahí estaban. Juntos. Era su proyecto. El de los dos. Un…

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A U S E N C I A

La ausencia insalvable que provoca una tragedia puede ser precedente de otra ausencia si cabe más grave. Claro, no sabes a que me refiero. Normal. ¿Estás preparado? Es igual. Voy a seguir. Créeme. No te va a gustar. Hubieras preferido algo más complaciente. Voy a referirme a la ausencia nada irrelevante, a la ausencia que no provoca astenia. Es la ausencia que provocamos intencionadamente. Esa con la que castigamos o lo pretendemos, con la que dañamos o nos dañan. Esa que el tiempo no cura. Eres tú quien te repones. Eres tú quien deja de tratar la ausencia con cuidados farmacológicos para reaccionar de forma abrupta, dejar de esperar clemencia…

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