El Hilo Rojo que Nos Conecta y ¿Existe un Hilo Azul?

He tenido la suerte de que, en mi trabajo, durante más de 20 años viajé más de 2 veces al año a Asia, y muy particularmente a China.

He visto los cambios en la sociedad del gigante asiático, el boom de ciudades como Shenzhen de tener 30.000 habitantes en los 80´s a los más de 13 millones de 2022. He tenido muchas experiencias y anécdotas de todo tipo…

Pero hoy os voy a contar una leyenda que permanece muy viva y arraigada entre los más de 1.400 millones de chinos.
Personas que llevan unidas a ellas un hilo rojo.

Se dice que la leyenda comenzó al conocer que la artería ulnar que conecta al dedo meñique con el corazón, fuente de vida y eternamente concebido como el lugar del amor.

Este hilo invisible lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida.

El abuelo de La Luna, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo. Un hilo que decidirá su futuro y sus encuentros, un hilo que guiará a estas almas para que nunca se pierdan.

Hace mucho, mucho tiempo, un emperador se enteró de que, en un lugar de su reino, vivía una bruja que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió y comenzó a seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con un bebé en sus brazos ofrecía sus productos. La bruja le dijo: «Aquí termina tu hilo» pero al escuchar esto el emperador enfureció, empujó a la campesina que llevaba a su bebe en brazos y la hizo caer, haciendo que el bebé se hiciera una gran herida en la frente. Luego ordenó a sus guardias que le cortaran la cabeza a la bruja.

Años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que se desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. En el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, que entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.

Un hilo rojo nos conecta con otras personas, con amores eternos, como los protagonistas de mi novela Mar de pasión, amores profundos, que su mayor regalo es haberse conocido, esos que simbolizan el antes y por los que no hay después.

El amor de una madre, un padre, un hermano, un amigo, un hombre o una mujer… El hilo rojo simboliza el amor y el interés común.

Lo cierto es que con algunas personas la conexión es mágica, única y se crea un vínculo muy especial. Se percibe en la forma que se miran, en cómo se sienten juntos, en los silencios… en dar su amor sin esperar nada a cambio, sólo su complicidad, su sonrisa, su cariño.

Es complicado explicarlo, pero quien lo experimenta lo sabe, tiene esa sensación de saber que es esa persona y no otra con la que está destinado a encontrarse. Es con esa persona y no otra, a la que le ata ese hilo rojo.

El hilo rojo que nos conecta, en algunos casos para siempre.

Este cuento te hace reflexionar sobre las personas que conocemos, las que nos rodean, y que estoy convencido de que de alguna manera ese hilo rojo existe.

Me pregunto si hay otro hilo azul para el trabajo.

Este otro hilo azul debe ser diferente, se tiene que tejer, con formación, con estudios, experiencias, situaciones… con aprendizajes de éxitos, aunque se aprende más de los errores.

Es un hilo de búsqueda, de conectar con personas que te pueden aportar y alejarte de otras, que percibes que no son buenas, llegando a ser tóxicas en algunos casos.

Un hilo que va trenzando tu vida profesional.

De actitud, de intentar ser feliz con lo que uno hace y en el peor de los casos, (por no poder elegir), hacer siempre las cosas lo mejor posible. Lo ves todos los días, en el bar de la esquina pidiendo un café, ese camarero que viene con una sonrisa, que da los buenos días como si no hubiera un mañana, encantado de atenderte, aunque sea la primera vez que te vea, pero que probablemente hará que con su actitud repitas.

Quizás no nos demos cuenta o no lo valoremos en este mundo cada vez más acelerado, donde una pantalla sustituye la sociabilidad con los que tienes alrededor.
Y es increíble lo que nos da internet, tener la opción de conectar con infinidad de personas a través de plataformas, rrss, correos… De poder ir entrelazando ese hilo azul, que te permita encontrar aquello que buscas, en algunos casos por un tiempo, o en otros, porque las circunstancias así lo determinaron, sin lamentarse, porque lo mejor siempre está por llegar.

Intentar estar en el lugar adecuado y ser activo porque la actitud, la pasión, la amabilidad y las ganas por hacerlo lo mejor posible, nadie te las puede quitar.

Y como ocurre con el hilo rojo, si encuentras esa persona, esa empresa o creas la tuya propia, entonces tienes la suerte, de que esos hilos rojo y azul no se puedan romper y te harán feliz para siempre.

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Acerca de Jacobo Fernández Nogueira

Jacobo Fernández Nogueira es autor de las novelas El pintor del destino y Mar de pasión: los últimos marineros

5 comentarios

  1. leslie Alejandra mas cruz

    yo sentí mi hilo rojo con mi hijito de dos años 🙂

  2. Da mucho de que pensar esta historia . La vida está llena de hilos . Algunas veces me da la sensación que todos esos se unen y crean otros colores .

  3. Me gusta mucho tu reflexión y la idean del hilo azul. Creo que es totalmente cierta. Quizás , en este momento podría comentarte que ese hilo azul, lamentablemente con el paso de los años y el peso de la edad , se comienza a deshilachar a edades en las que el talento sigue vigente y el talante ya ha madurado…. Una reflexión que te aporto sobre la realidad que vivo.
    Por cierto, en mi muñeca, desde hace años, llevo un hilo rojo.

  4. Que buenas reflexiones y qué bien escrito, me encanta! Gracias

  5. Que buena reflexión, me encanta

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