Esta es una historia inventada muy real en muchas empresas. Hay organizaciones llenas de zombis a los cuales se le ha extraído el corazón, la emoción y la capacidad de crear.
Estos días, al ampliar mi red de contactos en Linkedin tras mi despido, me he encontrado con varias personas que, desgraciadamente, ya no están entre nosotros.
Tengo claro que la búsqueda de empleo no es quedarse sentado esperando tener suerte. Del mismo modo que tengo claro que juego bastante bien al mus, que Nadal tampoco la he tenido nunca, o que el Real Madrid no sabe ni lo qué es eso.
Todos te dicen que tú sabes hacer muchas cosas y eres muy listo y muy válido, pero el caso es que no hay documentos que acrediten eso. Y chavales con un cuarto de siglo menos que tú saben más inglés, controlan mejor los ordenadores, tienen perfiles en todas las redes sociales