Dos Maneras de Abordar una Misma Realidad

Ya no lo podía ocultar por más tiempo. Estaba claro que no era lo que me habían dicho ni lo que me había imaginado. Pero, ¿por qué? No lo entendía. Habían sido ellos los que me habían venido a buscar y los que me habían propuesto llevar el departamento de ingeniería.

Todo parecía tan real que me lo creí.

La primera vez que me dijeron que querían que liderara el departamento, era real. Lo vi en sus ojos, en sus miradas. Lo pude sentir. Sin embargo, todo cambió cuando estuve allí.

Mi primer día de trabajo ya fue algo raro, siempre pensé que se debería a los nervios. Pero no. La sensación ya había cambiado para ir dándome cuenta poco a poco de que formaba parte de una de esas organizaciones que contratan a personas muy cualificadas para que simplemente sigan sus órdenes.

No podía sugerir o proponer cambio alguno. Es verdad que al principio intentaron maquillarlo con un “muy interesante, quizás más adelante”, “Sí, puede ser muy buena idea en otra organización, pero aquí no lo hacemos así”. Para acabar en un “No, no es eso lo que te hemos pedido, cíñete a hacer lo que se te pide y nada más”

La pena, la frustración y el sentimiento de no estar a la altura se fueron apoderando de mí, para pasar, más adelante, a una apatía silenciosa donde como un zombi viviente iba a mi lugar de trabajo a hacer exactamente lo que me habían pedido y volver a casa sin ninguna motivación por el trabajo.

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Esta es una historia inventada muy real en muchas empresas. Hay organizaciones llenas de zombis a los cuales se le ha extraído el corazón, la emoción y la capacidad de crear.

Veamos la historia, al contrario.

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Llevaba ya un año liderando el departamento de ingeniería y no podía estar más feliz. Realmente había encontrado una empresa que me valoraba y que escuchaba lo que tenía que ofrecer.

Cuando entré, sentí una energía especial. Se respiraba ese ambiente donde la gente está a gusto. No supe explicarlo muy bien en casa pero sin lugar a dudas lo sentí en mi corazón. Quizás fuera ese sexto sentido que tenemos las mujeres el que me susurró que allí estaría bien. Y así fue.

Desde el primer día me hicieron sentir que confiaban en mí. No era solo en mí, sino que allí se confiaba en la gente. Recuerdo que eso fue una pasada. Creo que fue el inicio de todo lo demás.

A partir de ahí los días se sucedieron. Pasaban rápidos. Me reunía con mi equipo y juntos creábamos proyectos interesantes que presentábamos a la dirección. Entre todos encontrábamos soluciones y los unos confiábamos en los otros.

No puedo decir que siempre fue fácil. Las personas somos complejas pero la confianza que existía en el grupo hacía que pudiéramos superar los obstáculos que nos encontrábamos.

Desde el primer momento pedí formación en liderazgo. Quería hacerlo bien con mi equipo, quería estar a la altura de sus expectativas y que ellos las estuvieran de las mías, por eso siempre hablamos de ellas de manera clara y abierta. De esta manera todos sabíamos lo que esperar los unos de los otros. Sin malos rollos.

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Esta es la otra versión de los hechos. La diferencia básica está en el bienestar de los empleados, y este bienestar se traduce en un mayor compromiso, menor conflictividad, menor absentismo, etc.

¿Qué versión se da en tu empresa? Y lo más importante, ¿qué versión te gustaría para tu organización?

Todo empieza por un paso. Atrévete a darlo.

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Acerca de Mónica Fernandez

Mónica Fernández compagina su trabajo como directora de Recursos Humanos en un Centro Especial de Empleo, donde dan trabajo a personas con discapacidad intelectual, con su proyecto personal de desarrollo del talento en las organizaciones. Con más de 20 años de experiencia en el mundo de los recursos humanos y una amplia formación universitaria Mónica es una apasionada de las personas y de lo que somos capaces de hacer. Su misión, ayudar a los directore/as de recursos humanos a que sus personas sientan pasión por lo que hacen y a que sus equipos de trabajo estén realmente comprometidos con los objetivos de la empresa, a través de un proceso innovador donde las personas se sitúan en el centro de todas las miradas.

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