Levantarse

Me acaban de despedir, los primeros días estoy en shock y solo me preocupo de los papeles del paro. Pasan unos días de reflexión e incertidumbre en los que pienso qué hacer, cómo y cuándo; y la música, como en cualquier otro momento de la vida, me acompaña. Siempre he pensado que a quien no le guste la música, la que sea, no es una persona de fiar, así de claro. A mí me ha ayudado en muchos momentos de mi vida y siempre hay canciones que te animan en momentos difíciles.

Así que me han despedido, es una putada, vale, pero llega el momento en el que te das cuenta de que no eres al primero que le pasa, y piensas: “pues nada, a encontrar otra cosa”… y entonces comienza un nuevo camino.

Soy consciente de que un despido puede ser muy diferente según cada caso y cada persona. Puede en algún caso ser un mero trámite y en otros una auténtica desdicha. Según el empleo que tuvieras puede que lo tengas más fácil para encontrar un nuevo empleo o, incluso, que alguien te esté esperando con los brazos abiertos, pero también puede ser que hubieras encontrado un trabajo que se adaptaba a ti y realmente eso no existe en otro lado o es muy complicado encontrarlo. Es mi caso y entonces es más complicado no ya encontrar, sino simplemente buscar.

También puede ser que seas joven, pero con experiencia, y no te resulte tan problemático. Pero también puede ser que tengas más de 40 años. No me voy a quitar ninguno, tengo 50. Sí, la edad influye digan lo que digan.

Todos te dicen que tú sabes hacer muchas cosas y eres muy listo y muy válido, pero el caso es que no hay documentos que acrediten eso. Y chavales con un cuarto de siglo menos que tú saben más inglés, controlan mejor los ordenadores, tienen perfiles en todas las redes sociales (alguna no sabes ni que existe) y además las manejan a la perfección desde sus smartphones que tienen desde niños. Ah, también hablan con palabras en determinados ámbitos de la vida que piensas “¿qué diantres están diciendo?”. Eso sí, no saben lo qué es un diantre.

“Here i go again”

Pienso en mi nueva situación escuchando este tema del año 1987 interpretado por David Coverdale en su mítica banda Whitesnake. Así comienza:

“I don’t know where I’m going
But I sure know where I’ve been
Hanging on the promises in songs of yesterday
And I’ve made up my mind
I ain’t wasting no more time”.

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“No se a donde voy
Pero estoy seguro de dónde he estado
Atado a las promesas en las canciones de ayer

Y he tomado una decisión

No voy a perder más tiempo”.

Sí, vale, se escribió como una canción de amor, o desamor, pero ¿no parece apropiada para este momento? Al fin y al cabo, no deja de ser una decepción a la que te enfrentas.

Oyendo tal balada entro en ese estado necesario para afrontar mi nueva etapa, lo primero es mejorar mi ánimo y, después, actualizar el curriculum, prepararme para hacer entrevistas, pensar en positivo, no agobiarme… en definitiva, a levantarse. Es lo que yo llamo hacer un “here i go again”, como expresa Coverdale en el estribillo del tema:

“But here I go again
Here I go again
Here I go again
Here I go”.

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“Pero aquí voy otra vez
Aquí voy otra vez
Aquí voy otra vez
Aquí voy”.

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Acerca de Javier Miranda

Javier J. Miranda (Madrid, 1972) trabajó durante más de 20 años como creador de contenidos en Nintendo. Se define como un contador de historias en el formato que sea, lo que le ha llevado a escribir libros, dirigir una película y crear un videojuego. Dicen que le queda entrar en el mundo del comic, pero él asegura que, antes de realizar una novela gráfica, debe terminar la trilogía sobre el pueblo maldito, Vidal de la fuente, en la que está enfrascado.

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