Esta es una historia inventada muy real en muchas empresas. Hay organizaciones llenas de zombis a los cuales se le ha extraído el corazón, la emoción y la capacidad de crear.
Estos días, al ampliar mi red de contactos en Linkedin tras mi despido, me he encontrado con varias personas que, desgraciadamente, ya no están entre nosotros.
Tengo claro que la búsqueda de empleo no es quedarse sentado esperando tener suerte. Del mismo modo que tengo claro que juego bastante bien al mus, que Nadal tampoco la he tenido nunca, o que el Real Madrid no sabe ni lo qué es eso.