Y ¿DÓNDE ESTÁ CHENCHO?

Hemos perdido la Navidad. Hemos perdido el rumbo navideño. Perdemos un camino de sueños, magia, alegría, unión, buenos deseos, solidaridad, regalos, ilusión. Sí. Me cuesta escribir tantos conceptos positivos sin incluir algo pesimista, negativo, reacio, triste o de mal agüero. Vaya. Parece que me siento mejor con esta última línea. Pues, no. Hoy no toca. ¿Qué no te gusta la Navidad? Allá tú. Estamos demasiado acostumbrados a que la Navidad despierte añoranzas, a que nos saturen con buenos deseos. Somos reacios a tener sueños, a buscar la magia escondida, a ser solidarios obligados o a que la alegría sea efímera como algunas amistades. Añoramos familiares presentes y ausentes. Vaya con…

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UNO NUNCA SABE LO QUE LE ESPERA

Nunca me arrepiento de nada. ¿Por qué insisten en preguntarme? ¿A quién le gusta perder el tiempo? A mí, en absoluto. Entonces, ¿Por qué me cuestionan si me arrepiento de una decisión que me permitió entender que los errores y aciertos son la misma cara de la moneda? Sí, he dicho bien. La misma cara. La cara de la vida, de nuestro trayecto en una misma dirección pero decidiendo sobre un camino distinto. No un camino equivocado. Me reitero, un camino distinto. Distinto, dispar y a veces, contra corriente. Y ¿si se tratase de un camino de atrás hacia adelante? ¿Conoces a alguien que nazca anciano y muera bebé? ¿Alguien…

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