UNO NUNCA SABE LO QUE LE ESPERA

1232963922_0Nunca me arrepiento de nada. ¿Por qué insisten en preguntarme? ¿A quién le gusta perder el tiempo? A mí, en absoluto. Entonces, ¿Por qué me cuestionan si me arrepiento de una decisión que me permitió entender que los errores y aciertos son la misma cara de la moneda? Sí, he dicho bien. La misma cara. La cara de la vida, de nuestro trayecto en una misma dirección pero decidiendo sobre un camino distinto. No un camino equivocado. Me reitero, un camino distinto.

Distinto, dispar y a veces, contra corriente. Y ¿si se tratase de un camino de atrás hacia adelante? ¿Conoces a alguien que nazca anciano y muera bebé? ¿Alguien a quien su cuerpo le falle antes de que comience su vida? No, ¿verdad?

Entonces, ¿Quién es ese Benjamin Button protagonista de la película EL curioso caso de Benjamin Button? No conocemos a nadie así, sin embargo, es curioso, porque Benjamin Button seremos todos. O al menos, todos y cada uno deberíamos reconocernos en algún detalle de la vida a contra corriente de Benjamin Button.

Malo es que no reconozcamos su curiosidad, su valor, honestidad, su sabia complejidad, una marcada generosidad o una incesante iniciativa. Su impulso, su certeza del final, su amor incondicional, sus dudas sin resolver, su necesidad de equivocarse y su búsqueda sin permiso. No encuentro nada peor que arrepentirse sin hacer, no aprender de lo malo, no equivocarse por escapar con miedo, no enfrentarse por sopesar consecuencias. Sólo no debemos sobrepasar el límite de la cordura. No creo que sea tan difícil.

Eres más feo que el hambre.

El director David Fincher actualizó la novela de F. Scott Fitzgerald estrenando la película El curioso caso de Benjamin Button casi cien años después de que se publicara. En ambas, la discriminación racial es el marco para realizar una crítica paralela y cruel de lo excluyente que puede ser el concepto de la belleza. Ese endiablado concepto de belleza, de una apariencia visual que nos hace aceptables o rechazables.

Cruel es abandonar a un hijo por no cumplir una expectativa estética. Cruel es también rechazar a un amigo, a un nuevo conocido o a otro como nosotros pero que consideramos como diferente porque no cumple el requisito de lo bello.

El caso de Benjamin Button no es ficción, es objeto de reflexión. Cuidado con las exigencias estéticas para pertenecer a un grupo. Cuidado con los listones demasiado elevados para niños, adolescentes y adultos susceptibles

19016597.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxFeo, inútil y por tanto, no apto se considera a quien no cumple un criterio estético, pero feo también puede considerarse el que con exceso de responsabilidad no puede cumplir un objetivo marcado por él mismo o marcado por un entorno personal o profesional.

Benjamin Button es rechazado y abandonado por su familia pero jamás se considerará feo, nunca se considerará incapaz, no sentirá la exclusión. A medida que envejece, se hace más joven, y la vida asumida del revés le sirve para enfrentar sin miedo el mayor de los retos: sobrevivir.

Benjamin es un héroe de la vida. Su autoconfianza se refuerza en gran medida gracias a las mujeres que lo acompañan – madre adoptiva, amante, madre de su hija, su hija. Su autoconfianza se ceba en que no hay nada imposible a menos que seamos nosotros los primeros en rechazar oportunidades, en ponernos trabas, en cerrar oportunidades abiertas.

Uno nunca sabe.

La madre adoptiva insiste a Benjamin Button en que uno nunca sabe lo que le puede pasar un poco más tarde, mañana, dentro de diez días o de veinte años. Con esta sencilla frase le prepara para vivir.
Acostumbrada a convivir con la muerte por trabajar en una residencia de ancianos, la madre adoptiva de Benjamin parece tener la mejor receta para la vida.

Una receta en la que no hay sitio para el arrepentimiento absurdo (la resaca emocional también motiva), para no trabajar (en tu vocación o en la de otro), para no buscar pareja(s), para no viajar (sea cual sea el destino), para no tener iniciativa (el miedo no es contagioso), para no buscar esa otra solución a un problema personal o profesional(los manuales de instrucciones sólo sirven para las máquinas). Nunca debemos poner trabas para no vivir, no. Porque una nunca sabe.

Sonia Salmerón

Sonia Salmerón

Licenciada en Ciencias de lnformación. (Periodismo) UCM.
Doctorado en Lenguajes , tradiciones y modelos de comunicación.
Redactora en medios de comunicación (prensa, radio, televisión)
Sonia Salmerón

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