M E N T I R A

Foto GlenMentira. Engaño. Falacia. ¿Por qué mentir? ¿Por qué mentimos? ¿Por qué mentirnos? ¿Qué es la mentira, el engaño, la falacia? ¿Eres mentiroso? No lo soy. Mientes.
La mentira es inherente al ser humano. La frase no es mía. Sería una mentirosa si me la atribuyo. Pero eso hacen todos los escritores. Hasta los que escriben verdades. Con sus historias, relatos, intrigas, nos engañan. Lo mismo, los guionistas.

En las películas disfrutamos con la mentira. Mentira es un guion en el que los personajes son reales y se esconden detrás de un nombre que los mantiene en el anonimato. Mentira son las historias con final feliz imposible. Mentira son también los informativos que construyen una realidad social, política, cultural indeleble. El periodista lo sabe desde el principio al final de su carrera. Debe convertir una historia irreal en real. Deberá ofertar su noticia “adornándola”. El becario seguro ha pensado en los adornos de Navidad, el redactor- jefe está pensando en terminar de inmediato para visitar la cantina y olvidar las mentiras que ha publicado durante sus cuarenta años de ejercicio.

Al menos, pensamos que se trata de algo externo y maleable. Parece que nos queda alivio cuando la mentira que nos llega del exterior – noticias, libros, películas -siempre puede ser debilitada por la crítica. La falsedad periodística, literaria o cinematográfica siempre puede ser objeto de crítica. La historia no es real, la información es falsa pero los editorialistas, los críticos de cine o literarios formarán sin deformar nuestra opinión.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la mentira se instala en nuestra familia? ¿Qué ocurre cuando un matrimonio son tres, cuando en una familia se esconde un secreto que destruye la estabilidad de cada generación o cuando los hijos menores viven una doble vida sólo descubierta cuando trasciende una tragedia sin solución?

Entonces, la mentira se convierte en daño, en destrucción, en enfermedad incurable que daña el alma. Nos recorre el hormigueo de la destrucción anímica y nos aniquila. El mentiroso vive aturdido pensado inquieto en el momento en que será descubierto. La victima de la mentira vive noqueada por que intuye que le están mintiendo. No hay ser humano que no lo pueda percibir. La mentira es inherente al ser humano.

Por eso, el que miente siempre es el bufón de la Corte, el amante adolescente o demasiado envejecido, la esposa aburrida o el marido destronado, el ladronzuelo encarcelado o el pícaro descubierto, la marquesa ramera o el Monarca consorte, el político sin programa o el empresario avaro, el candidato sin currícula o el trabajador con desgana o con vana experiencia. El jefe que delega sin supervisión o el que se cree jefe sin criterio de responsabilidad. Mirad su final. No nos engañemos; si mentimos, no somos los más listos, somos los más lelos.

Sobre nosotros Sonia Salmerón

Licenciada en Ciencias de lnformación. (Periodismo) UCM. Doctorado en Lenguajes , tradiciones y modelos de comunicación. Redactora en medios de comunicación (prensa, radio, televisión)

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