Y ¿DÓNDE ESTÁ CHENCHO?

Hemos perdido la Navidad. Hemos perdido el rumbo navideño. Perdemos un camino de sueños, magia, alegría, unión, buenos deseos, solidaridad, regalos, ilusión. Sí. Me cuesta escribir tantos conceptos positivos sin incluir algo pesimista, negativo, reacio, triste o de mal agüero. Vaya. Parece que me siento mejor con esta última línea. Pues, no. Hoy no toca. ¿Qué no te gusta la Navidad? Allá tú. Estamos demasiado acostumbrados a que la Navidad despierte añoranzas, a que nos saturen con buenos deseos. Somos reacios a tener sueños, a buscar la magia escondida, a ser solidarios obligados o a que la alegría sea efímera como algunas amistades. Añoramos familiares presentes y ausentes. Vaya con…

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