Propósitos de Año Nuevo: 8 Claves Definitivas Para Cumplirlos Antes de Diciembre.

Ya ha comenzado el nuevo año y seguro que tienes pensado muchos propósitos para los próximos 12 meses. A todos, o a casi todos, nos gusta ver el comienzo de cada año como una nueva etapa y eso nos motiva en un primer momento. Sin embargo, sabes que cada año haces lo mismo y pocas veces o nunca, has logrado cumplirlo antes de las siguientes navidades. Quizás hayas intentado dejar de fumar, aprender inglés, ir al gimnasio o perder peso. Pero cuando llegas al mes de diciembre miras los resultados y te preguntas qué es lo que falla o por qué no puedes alcanzar tus objetivos. No eres la única persona a la que le pasa esto, es una frustración muy común. No es tan fácil proponerse una meta y lograrlo. Aunque nos digan que la motivación lo es todo, para alcanzar lo que queremos se necesita algo más.

En este primer artículo del año, voy a darte 8 claves muy poderosas que pueden ayudarte a llevar a cabo esos propósitos que ya tienes en mente y que deseas, de una vez por todas, cumplir antes de que llegue el  1 de diciembre de este 2026.

Estoy segura de que si llevas a cabo todo esto, lograrás lo que te propongas y podrás tomarlo como hábito para todos los años venideros.

  1. Busca propósitos que sean “realistas” según tu criterio.

Puede parecer obvio pero más veces de las que nos creemos nos proponemos metas que consideramos “realistas” porque otros lo han conseguido o porque sabemos que de manera objetiva “es posible” hacerlo. Sin embargo, en algunos casos de manera inconsciente pensamos que aún siendo realista para otros puede que no lo sea para nosotros mismos. Yo te pregunto: «¿Qué piensas tú de manera subjetiva? ¿Crees realmente que tú puedes dejar de fumar? ¿Lo consideras realista para ti?». No quiero decir con ello que tú no puedas, al contrario, intento animarte a buscar la manera de conseguir que te convenzas de que es realista para ti aunque puedas sentir alguna debilidad al respecto y así resulte más sencillo luchar contra dicha debilidad. Quizás te estés proponiendo dejar de fumar cuando en el fondo piensas que es una tarea demasiado difícil y eso te va a frenar mucho más de lo que piensas. Si fuera así, te puedo asegurar casi con total certeza que este año tampoco dejarás de fumar.

Si consideras que tus propósitos no son del todo realistas para ti, busca la manera de que lo sientas. A continuación verás en otro punto cómo trabajar esto.

  1. Plasma tus propósitos por escrito y ponlos donde los veas a diario.

Esto es muy, muy importante. Coge una hoja de papel en blanco, siéntate y haz una lista de los propósitos que deseas alcanzar. Que cada uno de ellos esté plasmado en una frase clara, concreta y concisa. Que al leerlo no queden dudas en el aire. Además, cada propósito ha de estar escrito con lenguaje positivo, es decir, evitando negaciones o frases que lleven a pensar lo contrario de lo que realmente deseamos, por ejemplo: “Quiero dejar de sentirme una persona vaga o floja…”. Esta frase la podríamos cambiar por “Quiero ser una persona más disciplinada”. O “Quiero no engordar más”, podemos cambiarlo por “Deseo ser una persona más disciplinada o saludable con la alimentación”. De esta manera estaremos poniendo el foco en lo que queremos y no en aquello de lo que estamos huyendo.

Te recomiendo que pongas un límite en el número de propósitos. Vuelve a preguntarte aquí ¿Qué número de propósitos es realista para mí conseguir en los siguientes 12 meses?  Es recomendable revisar la dificultad de cada uno y el tiempo que se necesite en cada caso para añadir o quitar propósitos. No te voy a decir que te pongas 10 como máximo porque puede que para ti sean realistas conseguir 15 o 9. Depende de lo que tú sientas.

Puedes añadir imágenes y frases para que sea más visual y motivador.

Cuando la lista esté acabada, ponla en un lugar en el que puedas verla a diario y la recuerdes siempre.

A medida que vayas cumpliendo cada uno de los propósitos táchalos. Eso hará que a simple vista se aprecien menos tareas por realizar y puedas sentir que el resto del trabajo se vea más fácil y ligero, alimentando tu motivación.

  1. Busca algo que te motive con mucha fuerza a conseguir cada propósito (O una motivación para todos juntos).

¿Qué es eso que vas a conseguir y/o sentir cuando hayas alcanzado ese propósito tan importante para ti? Descríbelo detalladamente también, como un subapartado al acabar cada frase de cada propósito. Por ejemplo: Cuando deje de fumar me sentiré….. y ahorraré…… y podré hacer……

Eso que imagines será tu motivación más fuerte. Aquello por lo que querrás correr hacia la meta con todas tus fuerzas.

  1. Visualízate tal y como si ya los hubieras conseguido.

Este paso es muy importante y pocas personas lo hacen. Es un ejercicio que para mí es muy bonito, creativo y divertido.

Coge cada uno de los propósitos (puedes hacer uno cada día, cada semana o establecer un orden según vayas consiguiéndolos para no saturarte) y visualízate ya con él conseguido. Además, puedes añadirte la pregunta ¿Cómo me siento ahora que lo he logrado? Cierra los ojos e imagina que viajas al futuro, te ves siendo, haciendo y sintiendo en todo tu ser como será tu vida y cómo serás tú cuando lo hayas conseguido. Tráete esa sensación al presente. Evita pensar: “Cuando lo consiga….” Y cámbialo por: “Ahora que lo he conseguido puedo ser/hacer/sentir…..”.

Ten en cuenta que el cerebro no diferencia lo que es real de lo que es ficticio, por ello sufrimos tanto cuando tenemos una pesadilla o incluso simplemente cuando recordamos alguna situación que nos hizo mucho daño en el pasado. Cuando te visualizas con tu propósito alcanzado y disfrutando de ello tu cerebro piensa que está ocurriendo ahora y de verdad. Eso hace que se alimente la sensación de realismo. Mientas más lo hagas e introduzcas detalles más reales (Como el olor del lugar en el que te ves, la temperatura, los colores, las cosas que hay a tu alrededor, tu pelo, tu ropa, etc) tu cerebro más lo reconocerá como algo posible de hacer porque según él ya lo has conseguido. Es con este ejercicio, como te decía antes, que ganarás en la sensación de que tú puedes hacerlo.

  1. Crea un plan B para el caso en el que encuentres obstáculos inesperados.

Que te encuentres con algún obstáculo en el camino no significa que ya no puedas conseguir tu propósito o que tengas que rendirte. Muchísima gente abandona porque no contaban con posibles obstáculos y cuando se los encuentran sienten que pierden el control y no ven otras vías para continuar. Eso puede alimentar la sensación de que lo que se propusieron en su día no es tan realista como pensaban. Para evitar esto, puedes imaginar qué o quién puede aparecer de repente en tu camino que dificulte tu carrera hacia la meta. Pregúntate: «¿Qué es lo peor que me puede pasar por el camino?» Y decide que harás en esa situación para seguir avanzando. Hablamos por supuesto de situaciones que se encuentren dentro de tu “círculo de control”, es decir, aquello que puedes dominar y cambiar. No tenemos en cuenta todo aquello que podemos considerar fuera de nuestro círculo de control porque son causas de fuerza mayor. En esos casos se puede trabajar la aceptación y ver otras vías para continuar y/o “esperar”.

  1. Evitar verlo como un sacrificio.

Un fallo que cometemos muchas veces es proponernos metas que en un principio sentimos que necesitarán de un camino tortuoso y de sacrificio y que estamos “obligados” a sufrir para llegar a nuestra meta = premio. ¡CRASO ERROR!

No es lo mismo ponerte a dieta estricta y hacer deporte durante meses para perder esos kilos que sientes que te sobran y sabiendo que con casi toda seguridad recaerás cuando acabes, que cambiar tus hábitos alimenticios y de vida con el fin de sentirte mejor y más saludable y que cuando llegues a tu peso ideal, decidas continuar porque lo has hecho para sentirte bien y quieres continuar así.

Siempre se puede elegir una visión diferente de tu objetivo para evitar que el camino sea duro.

  1. Eliminar negatividad de tu vocabulario.

Puede parecer una tontería pero no sirve de nada actuar de manera positiva si al mismo tiempo en tu interior no paras de repetirte frases tóxicas del tipo: “Ufff, en qué cosas me meto”, “Esto es muy difícil”, “Está resultando ser muy duro”, “No sé si lo conseguiré”, “¿Cuánto me falta para llegar a mi peso?”. Imagina que cambias esas frases por: “Voy bien”, “Es posible”, “Voy a conseguirlo cueste lo que cueste”, “Ya he conseguido cosas más difíciles antes”, “Me estoy sintiendo bien con lo que estoy haciendo”. O si simplemente acostumbras a tu mente a cortar los pensamientos negativos cuando seas consciente de que te vienen y enfocas tu atención en cosas que te hagan sentir mejor.

  1. Sólo con motivación no es suficiente: trabaja la disciplina.

La motivación se acaba, o simplemente un día falla. La motivación no es una habilidad que esté ahí 24/7. Es por ello que debemos de ser conscientes de nuestra obligación de estar por encima de la falta de motivación.

“Ya lo sé, pero, ¿Cómo me levanto para ir al gimnasio el día que no tengo motivación?”

Ahí es donde entra la disciplina, el “Voy a hacerlo aunque ahora mismo sienta que se me cae el mundo encima por la desmotivación”. Aquí es donde han de llegar los pensamientos del tipo “Sé que mientras antes lo haga, antes termino”, “Sé que cuando lo haya hecho me sentiré genial y orggulloso/a de haberlo hecho”. Efectivamente piensa en cómo te sientes después de haber hecho algo importante para ti, aunque no tuvieras la motivación suficiente. ¿Cómo te sientes? ¿Cómo de grande es ese orgullo? Eso te impulsará enormemente a hacerlo.

Otro tip en estas situaciones es simplemente no pensarlo, cortar los pensamientos, actuar de forma automática, coger la mochila del gimnasio y salir por la puerta en dirección a él. Acostumbrarnos a actuar de forma automática en estas situaciones, nos ayuda a crear un hábito mecánico, de esos que haces porque lo haces esos 3 días por semana.

Estos 8 pasos son fundamentales para preparar una auténtica lista de propósitos que sea “Realista” para ti, con la que tú sientas comodidad en el camino hacia la meta, evitando, como tantas otras veces, esos procesos tortuosos y esa sensación de hacer sacrificios para conseguir lo que queremos.

Como decía el Dr. Wayne W. Dyer: «La felicidad no es el destino, la felicidad es el camino». Así pues, disfruta del camino.

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Acerca de Eva María Arrabal Martín

Coach personal, ejecutivo y empresarial especializada en personalidad introvertida. Coaching Cuántico y PNL. Formadora para empresas en habilidades para ventas y liderazgo. Creadora del podcast “Introverso”, el podcast para las personas introvertidas y autora del libro “Coaching, caminando hacia el Ikigai”. www.evamariaarrabal.com

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