¿Ética o Dinero?

Bienvenidos de nuevo a uno de mis artículos de esos que intentan cambiar los Recursos Humanos mal llamados Recursos humanos, porque repito como siempre, insisto, nos cosifican.

Si algunos me seguís, sé que estáis pensando qué vais a leer otro de esos artículos incisivos, críticos y «despellejantes»; pero no, este es un artículo en son de paz porque creo que muchos estamos haciendo las cosas medianamente bien o, mejor dicho, estáis haciendo las cosas bien.

Muchos ya me seguís de hace un tiempo y sabéis que soy especialista en los dichosos Recursos Humanos sobre todos dirigidos al sector salud, sabéis que soy amante del deporte, amante de la nutrición y abanderada de la lucha contra el “ejem”… cáncer.

He tenido un pasado como visitadora médica y farmacéutica y sobre todo tengo una mentalidad “un poco disruptiva” (de nuevo sale mi ironía) lo que provoca bastantes interacciones: lo cual para mí es algo muy positivo y me gusta porque acepto tanto las críticas positivas como las negativas ya que creo que todo es un crecimiento (eso sí las destructivas nunca, esas para el bolsillito del autor).

Actualmente como ya hemos mencionado en anteriores artículos es un momento de cambio un momento de explosión frente a lo que ya teníamos anteriormente y la verdad es que me gratifica el saber que se están rompiendo normas que eran eso: NORMAS.

No voy a hablar en términos políticos, pero es curioso reseñar que me auto describa como empresaria – sindicalista que creo que queda más educado y más acorde a mi perfil.

Creo que la situación actual no tiene que ver nada con la política ni con la forma de pensar pero sí mucho con la ética porque en los últimos años es un valor que está desapareciendo.

Pero, ¿qué es la ética?

La ética es un sentimiento que muchos sentimos como algo parte de nuestras vidas y sí sucede algo en lo que te tienes que enfrentarte contra ella te bloqueas y aunque salgas perdiendo luchas por ella. Adoro a las personas que hacen esto.

Conozco casos en los que numerosas personas se han quedado bloqueadas; literalmente bloqueadas ante un problema ético. La finalidad, o, mejor dicho, causa del problema ético, normalmente suele ser económica lo cual para mí tiene todavía más gravedad y me imagino que para mucha gente que se ve en estas situaciones.

Una vez (y vuelvo a mis andanzas al final os vais a salir con la vuestra y vais a ver otra vez mi parte irónica- satírica) me encontré en una situación espectacularmente curiosa como nunca creí que podía vivir.

Por unas razones laborales, normalmente siempre hablo de ellas porque para ello me dedico a los recursos humanos (maravillosamente denominados así), me vi involucrada en un juicio que evidentemente era una farsa en el cual la empresa asumía un despido por cuestiones económicas… evidentemente era un despido improcedente total y Pascual pero claro eso costaba dinero y claro yo tengo una forma de pensar: “si yo caigo tú caes”.

Y no lo digo en tono rencoroso ni vengativo sino que si no haces una cosa bien sé honrado y reconoce tus errores.

Pues bien esta curiosa situación llegó a los tribunales porque claro evidentemente no es lo mismo esperar que te pague el Fogasa (que no te tiene que pagar cuando claramente es un despido improcedente).

Fue la primera vez (y espero que última) que me enfrenté a un juicio y la verdad es que fue patético:

Aún recuerdo cómo aquel juez me decía literalmente: “Sarna con gusto no pica“ (más patético imposible).

Y os explico porqué surgió este comentario tan compadrero para un magistrado:

  • Si yo aceptaba callar, cobraba más dinero.
  • Si yo pedía el despido improcedente (que era lo ético para mí) cobraba bastante menos (pero la empresa tenía que devolver unas grandes cantidades de subvención por mi contratación).
    Y muchos diréis coge la pasta, coge la pasta!

Otros… te echaron, hicieron un chanchullo bla bla bla… Pues no! el despido fue por temas personales, te caigo bien, te caigo mal, no me pagas, pides mucho…

Tan personales que cuando me comunicó uno de los jefes la decisión yo ya tenía todo el material y la taquilla vacía porque ya sabía lo que iba a pasar.

Es patético saber este tipo de cosas.

Días antes, bastantes días antes, de una forma externa yo ya tenía la noticia de que mi puesto peligraba.

¿¿¿A que algunos sabéis qué decidí en el acuerdo antes el juicio???

Efectivamente.

Pagué gustosamente al abogado con lo obtenido en el juicio.

¿De qué sirve el dinero sin ética?

– Así que, Señor Juez, prefiero cobrar menos pero que estos señores hagan las cosas como deben. (Y espero, que todos ustedes Señores Magistrados también… porque esta serie de experiencias hace que desconfiemos de la Justicia).

Vaya!!! Al final resulta que estoy haciendo otro de esos artículos incisivos en los que critico la forma de asumir los recursos humanos y ya llego hasta la Justicia!!!

Pues sí, estas cosas suceden y suceden a día de hoy y se trata de trabajar la ética. De involucrarla en nuestras vidas.

La ética empresarial es tan importante como el salario, como el salario emocional, como el horario de trabajo como los objetivos, etcétera.

Hoy como emprendedora miro para atrás y veo estas cosas y me parecen surrealistas. Lucho contra ellas y espero que todos los nuevos empresarios estén en contra de estas situaciones. Sigo poniendo las condiciones que yo, como trabajadora, no aceptaría.

Algunos ya sabéis que me dedico a la consultoría y selección de personal entre otras cosas. Pero mi principal batalla es modificar, cambiar, investigar, implantar una forma de empresa que de verdad valore a las personas como lo que son; una parte integrante de un equipo del cual tienen que ser imprescindibles.

Y por consiguiente han de sentirse imprescindibles.

Parece una barbaridad, algo utópico, pero si lo pensamos fríamente, el sentirse parte integrante e imprescindible de un equipo hace equipo aunque suene redundante.

Y seguramente con este modelo vayamos a conseguir un mayor beneficio a nivel global, puesto que el equipo ha de funcionar.

Eso es complejo, por supuesto, pero, y si el trabajador se siente éticamente bien tratado?

Si veo una ética profesional en la empresa yo no me iría en la vida. imagino que no soy la única persona qué piensa así.

Yo como empresaria trabajo 14 horas al día a veces y no exagero, pero cuando me he sentido arropada por mi empresa estando trabajando por cuenta ajena también lo he hecho sin ningún problema.

Entonces volvemos a un nuevo debate lo que no quería hacer al principio de este artículo.

¿ÉTICA, RENTABILIDAD O CÓMO COMBINARLAS?

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Acerca de Lidia Reina

Profesional del trato humano y personal en ámbitos laborales, Máster en RRHH. Apasionada por el deporte y la salud, con estudios de Historia realizados en la Universidad de Deusto y Licenciada en Historia del Arte por la UCLM soy una amante de las letras y de, a través de ellas, activar mentes y remover ideas. Coach deportivo y empresarial, accesible, cercana, cuyo lema es: “Haz lo que te deje dormir tranquilo”

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