Llevo 2 horas con el dichoso cambio de armario y no avanzo. ¡La que tengo montada en la habitación!
Me he estado resistiendo a realizarlo porque:
– No quería reconocer que el verano ha terminado.
– Me daba pereza afrontar ese momento.
👚 «Además, tengo la sensación de que no avanzo, que lo único que he hecho es poner todo patas arriba, la habitación llena de ropa sin ningún tipo de orden y que estoy peor que antes de haber empezado.»
🌵 Y es que los cambios son verdaderamente incómodos ya que suponen que salgamos de nuestra zona “conocida” o cómo muchos dicen, “zona de confort”.
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Por otro lado, también es importante tener en cuenta que, los procesos de cambio conllevan determinadas emociones en función de la fase en la que nos encontremos e identificarlas nos puede ayudar a superarla con éxito.
Puede que el catalizador del proceso lo hayamos motivado nosotros o nos haya venido dado. Es cierto que, ese primer momento es importante para que afrontemos el cambio con un estado u otro. Sin embargo, los sentimientos posteriores a esa fase inicial, pueden coincidir independientemente del detonante inicial. La incomodidad vendrá.
Cuántas veces hemos sido los promotores de un cambio y, cuando estábamos en pleno proceso, hemos pensado: “¿quién me mandaría meterme en una así?” (al igual que me ha ocurrido con mi cambio de armario 😜).
Y es que, aunque pensemos que no avanzamos o que estamos peor que antes, lo que estamos haciendo, en realidad, es “volver” a nuestra zona conocida para “recoger” todas las herramientas y recursos que tenemos de manera que podamos aplicarlos en este nuevo desafío y, con todo lo que sabemos y lo que aprendamos, seamos capaces de superar este reto.
Los cambios son incómodos, intensos, duros, en algunos casos. Sin embargo,
🔸 nos ayudan a salir de la rutina trayéndonos emoción,
🔸 nos permiten ser más flexibles y adaptativos,
🔸 nos amplían nuestro campo de oportunidades,
🔸 y, sobre todo, son la fuente de nuestra evolución y aprendizaje.
Los cambios pueden ser desafiantes y difíciles de manejar en un principio, pero son fundamentales para nuestro crecimiento personal y profesional. Aunque pueda parecer que no avanzamos o que estamos retrocediendo, cada cambio nos brinda la oportunidad de aprender, adaptarnos y crecer.
Es importante reconocer y gestionar nuestras emociones durante el proceso de cambio, y recordar que, al enfrentar los desafíos con determinación y perseverancia, estamos preparándonos para alcanzar nuevos niveles de éxito y bienestar en nuestras vidas.
