
Foto de Unseen Studio
El momento en el que un nuevo cliente llega a mi consulta para trabajar las habilidades como persona introvertida, o en ciertos casos también por cuestión de timidez y le cuesta comunicarme sus emociones, lo que le ha pasado o lo que está pensando, suelo motivarle a que comience un diario personal. Le indico que en ese diario escriba a diario durante 5 minutos como mínimo sobre lo que siente, sobre todas las cosas que me quisiera contar, o lo que le ha pasado y quiere contarme en la siguiente sesión. De esta manera, cuando llega a una nueva sesión por supuesto no tiene que mostrarme o leerme lo que pone en el diario, pero ese pequeño trabajo diario le ayuda y muchísimo para ser capaz después de expresarme lo que siente o piensa. Ya ha plasmado por escrito para sí mismo lo que tiene en su cabeza y ya puede exponerlo verbalmente con más fluidez cuando me ve. Muchas veces y dependiendo del nivel de introversión de la persona con la que hablo, el conflicto es solo cuestión de falta de práctica en la socialización y por lo tanto ciertas carencias en la comunicación verbal, eso se trabaja con la práctica, pero claro, hasta llegar a esa práctica necesito conocer a esa persona y que me cuente sobre ella.
¿Cómo se me ocurrió este tip?
Fue en una de mis primeras consultas, con el caso de un adolescente con el que trabajaba la motivación para estudiar en el instituto. El chaval era muy introvertido y tenía ciertas dificultades para expresarme lo que sentía. Tal era el punto que hasta que cuando yo le preguntaba “¿Cuéntame cómo te sientes hoy?”, ¿Cómo has estudiando esta última semana?”, “¿Cómo te ha ido estudiando con la nueva técnica que trabajamos la última sesión?”, “¿Cómo te sentiste cuando tu profesor te dijo eso que me cuentas?” o “¿Qué opoinas sobre este nuevo tip de estudio o plan para la semana que viene?”, todas sus respuestas se limitaban sola y exclusivamente “Bien” o “Guay”. No se sentía cómodo ni se le ocurrían palabras variadas para poder salir de ese bucle y comentarme con más concreción. Por más que yo le pedía que se tomara tiempo para pensar en palabras que me permitieran comprenderle de una manera más concreta y concisa, él no encontraba el modo adecuado para hacerme entender cómo se sentía exactamente. Sabemos que palabras como “Bien” y “Guay” abarcan infinidad de emociones, pensamientos, sentimientos, estados e ideas que entran dentro de ellas, pero no concreta ninguna en específico y eso complica el trabajo hacia el objetivo ideal. Así que decidí proponerle crear un un diario personal para que se tomara un tiempo al día para explicarse a sí mismo todo lo que sentía, buscando las palabras más concretas que pudiera para ser realmente certero. Esta técnica nos ayudó a ir avanzando y crear un plan de acción más certero y fructífero para el chaval ya que se tenía que tomar un tiempo al día para ser concreto, a eso hay que añadirle que mientras escribía en dicho diario no se sentía observado de ninguna manera, estaba él solo en su habitación consigo mismo y si se equivocaba podía borrar y empezar, por lo que tampoco había miedo a ser evaluado ni cometer ningún fallo. En definitiva, desaparecía por completo el miedo al ridículo que intrínsecamente hay en muchas personas introvertidas. Por último, teniendo en cuenta que a las personas introvertidas nos hace falta por lo genera más tiempo para dar cada paso por pequeño que sea, con el diario el joven podía tomarse dicho tiempo y sentirse relajado, por lo que eso le servía como entrenamiento en habilidades comunicativas para luego poder fluir en las sesiones.
Conocemos y comprendemos que las personas tímidas y las introvertidas, tenemos cierta dificultad extra a la hora de expresar nuestras emociones. No nos es fácil reflejar con palabras lo que sentimos o pensamos, de manera que la otra persona realmente bien lo que sentimos o pensamos. Incluso en muchas ocasiones sentimos que no nos comprenden o que falta empatía. Esto en ocasiones se debe a esa carencia en algunas habilidades de comunicación para poder sacar de dentro lo que tenemos. No es que los extrovertidos no tengan empatía, sino que puede ocurrir que les falte información en nuestra comunicación o sea poco certera como en el caso de mi cliente y eso lleve a la falta de contexto por nuestra parte.
Escribir un diario puede llegar a ser un ejercicio realmente terapéutico para cualquier persona, pero cuando hablamos de comunicación nos viene especialmente bien a los introvertidos.
Escribir un diario nos permite el lujo y la aventura de adentrarnos en un viaje de autoconocimiento que puede llegar a ser realmente fascinante. Escribir es una forma de meditar, de mirar hacia adentro de forma consciente, cuando el resto del tiempo lo hacemos cuando vamos en piloto automático, escribir nos ayuda a conocernos más y mejor. Cuando escribimos sobre nuestras emociones podemos descubrir emociones que no somos capaces de verbalizar. Cuando escribimos un diario ocurre la magia.
Entonces, ¿Qué beneficios tiene el acto de escribir un diario para las personas introvertidas o para la timidez?
BENEFICIOS DE ESCRIBIR UN DIARIO:
- Es una guía para organizar tus pensamientos: escribir nos sirve como plan de acción y como mapa en la vida. Nos ayuda a apreciar desde una perspectiva externa cómo nos sentimos en cada momento, como si saliéramos de nuestra mente y nos convirtiéramos en otra persona que observa a quien nos cuenta. Pero también con el tiempo nos ayuda a conectar ciertos los puntos entre el pasado, el presente y el futuro y de esta manera comprendemos muchas cosas que antes no éramos capaces de ver, en definitiva, conocemos por qué hemos actuado de esa manera y nos servirá para saber si queremos seguir actuando igual o cambiar esa reacción en situaciones similares. Por lo tanto, nos ayuda a tomar decisiones.
- Nos enseña a encontrar las palabras adecuadas que no nos salen cuando cuando interactuamos con otras personas: este ejercicio nos entrena en las habilidades sociales y las comunicativas, para hacerlo cada vez mejor cuando queramos hablar con otras personas. Con un diario personal, nos tomamos el tiempo para que estas palabras salgan, las escribimos porque no nos tomamos los mismos tiempos cuando hablamos que cuando escribimos. Por eso escribir también es un acto de meditación e introspección calmada.
- Ejercicio de autoconocimiento: cuando escribes sobre ti, tus pensamientos, proyectos, cosas pasadas, recuerdos, ideas y tus emociones, te estás conociendo, estás viajando a tu interior, cosa que cuando interactúas con otras personas no alcanzas porque no te estás observando a ti, estás observando más al otro. En la historia de la antigua Grecia, el famoso Oráculo de Delfos decía “Conócete a ti mismo”, ese era su Con esto comunicaba lo que realmente era esencial para hacer cualquier propósito en esta vida. Conócete a ti mismo primero de todo para poder sanar y avanzar.
- Es una válvula de escape y desahogo: si nos sentimos mal y nos cuesta expresarnos debidamente o ni tan siquiera podemos expresarnos verbalmente, escribir nos permite sacar de dentro de nosotros esos enredos. Nos desahogamos y nos liberamos. Esto nos ayudará a dormir mejor.
- Nos permite ser conscientes de nosotros mismos: reconocemos nuestros patrones de comportamiento, nuestras reacciones mecánicas que dejamos sacar en modo automático y eso nos permite saber cómo actuamos y por qué actuamos de ese modo.
- Es una excelente actividad de meditación introspectiva: escribir también es meditar, es viajar hacia nosotros, es recordar quienes somos realmente.
- Nos enseña observarnos desde otra perspectiva diferente: cuando escribimos nuestros pensamientos, es como si saliéramos y de repente observáramos los problemas de otra persona. Imagina que quedas con una amiga o un amigo a tomar un café porque quiere contarte algo y necesita tu opinión al respeto, entonces empieza a hablar y tú de repente empiezas a ver posibles soluciones. Esto es fascinante porque eso nos ayuda a quitar “el tapón” cuando tenemos bloqueos para tomar decisiones.
- Nos hace observadores nuestra propia evolución desde el pasado: nos ayuda a unir puntos y entender nuestra propia historia . Eso nos ayuda a ver la coherencia en nuestros patrones y seguir en esa línea o cambiar el patrón.
- Ayuda a la memoria de lo ya vivido: a veces ocurre que cuando no sabemos qué decisión tomar, hacer memoria situaciones similares o inspiradoras del pasado nos ayuda a ver con claridad sobre lo que tenemos que hacer en el momento presente.
- Entrena la creatividad: escribir nos hace más creativos. Esto hace que el el futuro seamos capaces de verbalizar más y mejor cuando socializamos. Al fin y al cabo escribir un diario es todo un entrenamiento mental y emocional, para después hacerlo con más naturalidad cuando nos comunicamos oralmente. Aprendemos a ser más rápidos encontrando las palabras correctas con las que nos sentimos identificados en cada situación.
- Ayuda a la salud emocional: cuando escribimos un diario estamos sacando de dentro lo que nos duele y eso siempre es bueno.
- Nos ayuda a tomar mejores decisiones en las circunstancias difíciles: aquí podemos hacernos preguntas sobre esas situaciones, ya que nos ayudará a buscar la solución dentro de nosotros mismos. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué me está pasando esto? ¿Para qué me está pasando esto? ¿De qué manera puedo mejorarlo? Todo esto nos va a servir para conversar con nosotros mismos como si fuéramos otra persona que nos está aconsejando.
- Alimenta la motivación: por último escribir nos ayuda en la motivadión. Escribiendo nos sentimos mejor, expresamos cómo nos sentimos, pero también cómo deseamos sentirnos y a dónde queremos ir en el camino de nuestra existencia. De este modo nos sentimos más preparados y más fuertes para proponernos nuevos objetivos a largo plazo, para crecer y mejorar con respecto a lo que hemos escrito desde el pasado. Nos observamos y nos vemos capaces de conseguir más cosas porque recordamos pequeños y grandes hitos ya plasmados en ese diario. Todo esto te empodera y te reconoce en aquellos hitos, te hará más grande para ponerte nuevas metas.
Así que ahora, vamos a ver tips prácticos para trabajar nuestra comunicación con nosotros mismos.
TIPS:
Diario personal con preguntas.
Es recomendable que en ese diario te hagas preguntas del tipo:
- ¿Cómo me siento hoy? ¿Qué es lo que ha disparado las emociones que me hacen sentir de este modo?
- ¿Estas emociones son agradables o desagradables? ¿Puedo hacer algo para mejorar este aspecto? ¿El qué? ¿Cuándo voy a empezar a hacerlo y de qué modo específico?
- ¿Cómo me gustaría sentirme al final del día/semana/mes?
- ¿Qué he aprendido de lo que he expresado en este diario en la última semana? ¿A qué conclusiones me lleva sobre mí mismo o mí misma?
Estas preguntas no tienen por qué ser literales, pero pueden servirte de inspiración, también puedes añadir más preguntas que te ayuden en el ejercicio de auto observación y auto evaluación.
Al finalizar el día puedes leerlo y testear si has logrado llevar a cabo todo lo escrito en tu diario. Pero ten presente siempre que el hecho de no lograrlos no es un fracaso. No hay por qué hacerlo bien todos los días, hay días que simplemente no estamos bien y tampoco ocurre nada.
Este ejercicio como hábito, te permitirá sentirte capaz de proponerte cosas cada vez más constructivas y metas más apasionantes, aparte de conocerte más por supuesto.
Y tú, ¿Ya tienes tu diario personal?
