A Vueltas con la Jornada Flexible

Hace mucho tiempo que venimos escuchando las bondades del horario flexible o bien leemos artículos, estudios y estadísticas de determinadas empresas que ya lo han puesto en marcha. Son políticas que se han aplicado con éxito en muchos países y que, sin embargo, en España, aunque encontramos algunas empresas que sí lo han entendido como un factor estratégico, la verdad es que nos queda todavía mucho recorrido… Una muestra de ello es la cantidad de empresas que han acogido este tipo de medidas sólo porque han venido impuestas a causa de la actual crisis sanitaria del coronavirus.

Si bien es cierto que, dependiendo del sector, actividad o área funcional, no siempre vamos a poder implementar la jornada flexible (pensemos en una tienda o un departamento de atención al cliente dónde nos tenemos que regir por unos horarios concretos), en la mayoría de las empresas y áreas funcionales podría ponerse en marcha.

¿Qué hace falta? Sin duda, un cambio de mentalidad en la dirección de las empresas. Así que, para ayudarte a tomar esta decisión (una de las muchas que están relacionadas con la transformación cultural de las organizaciones), comparto mis reflexiones sobre sus ventajas y cómo lo vive el trabajador:

– Siento que me tratan de manera justa. Si un día me tengo que quedar más tiempo, es justo que otro día pueda salir antes. Pensemos por ejemplo en un técnico de selección de personal que tenga una entrevista a las 21h (porque el candidato no tiene otra disponibilidad). Lo normal y justo es que otro día pueda recuperar ese tiempo.

Si no es así y tampoco se le pagan las horas extra, ese empleado acabará trabajando enfadado y quemado (con el daño que eso conlleva para la imagen de la compañía porque trasladará ese malestar a candidatos y clientes) o incluso decidirá no conceder entrevistas fuera de su “horario habitual” (lo que implica la posible pérdida del mejor candidato o el más adecuado para el puesto).

– Me valoran como un profesional en el que se puede confiar. Me trasladan la responsabilidad directa de mi trabajo y puedo organizarme como yo quiera (saliendo antes algún día, trabajando por las tardes o desde mi casa un par de días a la semana) con tal de que mi trabajo cumpla con los objetivos de tiempo, forma y calidad estipulados.

Imaginemos que tenemos que entregar un trabajo o terminar una tarea el último viernes del mes. No importa si hoy le dedico 12 horas, o 4 u 8, lo importante es que esté terminado para esa fecha con la calidad requerida.

– Puedo conciliar mejor mi vida laboral y personal. Tener un horario flexible me permite salir a correr por las mañanas o ir a clases particulares de pilates en la franja horaria ofertada por mi gimnasio.

El bienestar y la salud de tus colaboradores es compatible con el trabajo y debe ser una prioridad en cualquier organización, así como adaptarse a las circunstancias particulares de cada uno. Quizá un trabajador en concreto prefiere entrar a las 12h de la mañana y salir a las 21h para evitar el tráfico matutino o salir siempre a las 17h porque está estudiando un máster por las tardes.

– Aprovecho mejor mi tiempo y soy más productivo cuando teletrabajo. Desplazarse a la oficina a diario ocasiona una gran pérdida de tiempo. Imaginemos que tardamos una hora en llegar y empleamos el mismo tiempo en volver a casa. Eso suman 2 horas diarias que el trabajador puede ahorrarse si trabaja desde casa e invertir ese tiempo en su ocio o quehaceres de su vida personal.

Además, al trabajar desde casa, prestamos más atención a nuestro trabajo porque eliminamos las distracciones propias de la oficina como interrupciones o ruido de fondo que te desconcentra ocasionalmente.

Recuerda que lo que es bueno para el trabajador, también lo es para la empresa, es decir, estará más contento y esto se reflejará en su trabajo diario (desempeño individual), en sus relaciones con el equipo (lo trasladará al grupo de trabajo) y con la organización (productividad a largo plazo).

Yo he trabajado en dos empresas con este tipo de filosofía de trabajo y puedo asegurar que es una maravilla. Todos salimos ganando.

Y tú como colaborador, ¿has tenido la oportunidad de experimentar la jornada flexible?

Y tú como directivo, ¿la has puesto ya en marcha en tu empresa?

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Acerca de Ubalda Medina

El proverbio "si caminas solo, irás más rápido; si caminas acompañado, llegarás más lejos" junto con la búsqueda permanente de la excelencia y la innovación, son los pilares que marcan mi camino. Apasionada del mundo empresarial, con amplia experiencia como Manager de diferentes áreas en compañías dedicadas a la Distribución, Retail y eCommerce. Me encanta escuchar, observar y reflexionar. Y escribo sobre las experiencias que he tenido en mi vida laboral con el objetivo de orientar a las empresas y, por tanto, a sus colaboradores hacia una mejora continua.

4 comentarios

  1. En el mercado laboral del que hablamos es sin duda una forma adecuada reconocer el trabajo del personal así como potenciar este tipo de acciones. Sin embargo, cuando me encuentro en organizaciones fuertes y/o funcionarizadas, este sistema solo funciona en un única dirección. Si he trabajado media hora más, «me están explotando» y … Cómo gestionar estas situaciones en entornos «funcionarizados» Gracias!

    • ¡Mil gracias por tu comentario Andrea! Sin duda un cambio de mentalidad también es necesario en estos entornos. Habría que analizar el porqué de ese «me están explotando» para encontrar una respuesta, no obstante, parece que la cultura de este tipo de ambientes no es flexible, sino todo lo contrario.

  2. ¡Exacto Alfredo! Esa es la clave. ¡Muchas gracias por tus palabras!

  3. «Un cambio de mentalidad en la dirección de las empresas», esa es la CLAVE. El lugar en el que trabajes, las horas que le dediques son secundarios. Lo IMPORTANTE son los objetivos y, sobre todo, los resultados. Ahí está la clave

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