
¿Cuántas veces las empresas, bien desde de sus equipos directivos o bien desde sus áreas de Recursos Humanos se ven obligados a recurrir a ayuda externa, por no entender a que se deba la alta rotación de su personal, o el porcentaje elevado de absentismo, o la baja productividad y no cumplimiento de objetivos?
Nosotros lo hemos visto muchísimas veces. Y es común intentar aliviar estos síntomas con medidas poco eficaces, que sí, quizá sean de más fácil y rápida implementación, pero que seguramente no están interviniendo en la verdadera causa.
Y es que, cuando el líder de un equipo ejerce esta función o rol, con prácticas que no ha entrenado adecuadamente, o sin conocer el efecto de determinados comportamientos, puede estar causando graves problemas y disfunciones, que ya cuando se manifiestan en los síntomas antes mencionados la cosa pinta más graves de lo que parece.
Lo primero es empezar a aprender a detectar y leer estos síntomas, y a no pasarlos por alto, ya que, aunque estén “normalizados” en el día a día, no lo son:
- Los empleados se muestran poco motivados y proactivos: Esto puede comenzar en niveles bajos como resistencia a hacer alguna tarea, preferir seguir en ciertas cosas monótonas, aunque no gusten, entrar en el modo “queja” permanente, pero sin buscar aportar alguna solución. Un síntoma nivel alto de esto ya es la rotación.
- Observamos a los equipos sin dirección clara ya que ejecutan las tareas sin tener claro el para que lo hacen, o que valor están aportando, o, a que objetivo están contribuyendo. El hacer las cosas sin saber con qué está vinculado, trae seguro mucha desmotivación.
- Comunicación Ineficiente, que se observa en malentendidos, perdida de información o tiempo importante. Decisiones que no se comunican adecuadamente. Se observa confusión. Cada uno está en una sintonía distinta.
- Hay problemas palpables y visibles, pero no hay toma de decisiones al respecto, o ésta se ralentiza, posterga o evita.
- Hay más reuniones de grupo en modo “chisme” o “cotilleo”, que reuniones de equipos efectivas.
- Dificultad para implementar cambios por más pequeño que este sea, ya que hay una resistencia constante a cambiar las cosas.
- Falta de confianza en la dirección, ya que no hay concordancia entre el propósito de la empresa y la de los empleados, y esto afecta profundamente la lealtad.
- No hay escucha en un ambiente seguro y de confianza para los empleados, con lo cual esto promueve la falta de proactividad y la falta de interés en aportar para una mejora continua.
- No hay capacidad de delegación (esto digno de un super articulo) con lo cual se observan muchos reprocesos, mucho micromanagement, todos haciendo micro tareas y mucho cansancio.
- Se escuchan muchas culpas y escuchas: el equipo se defiende buscando culpables o dando explicaciones o excusas que finalmente no solucionan nada.
- Hay temor a la confrontación y, por ende esto, puede derivar en evadir responsabilidades lo cual destruye cualquier intención de colaboración
El liderazgo no es algo que aprendemos solo una vez, y listo. El liderazgo es una habilidad que se ejerce cuando así se necesita, sabiendo el estilo, los comportamientos asociados que deben ejemplificarse para que los objetivos que se están buscando se logren. Y esto, claramente no es fácil. Trabajar con personas es lo que tiene y si esta es nuestra vocación debemos formarnos y entrenarnos de forma CONSTANTE y PERMANENTE.
En nuestra experiencia viendo tantos equipos, casi siempre una de las principales causas de estas disfunciones está en ese liderazgo y el cómo se está ejerciendo.
Y tú, bien en tu rol de consultor, o como Director o Manager, o incluso habiendo vivido alguna de esta situaciones como parte de un equipo, ¿reconoces algún síntoma más que se evidencia cuando el liderazgo no es el adecuado?
Te leemos en comentarios
