Si le preguntamos a cualquier persona sobre cómo debería de ser un líder, seguramente nos responda con características como la capacidad de oratoria, la seguridad en sí mismo, la habilidad de tomar riesgos y decisiones rápidas. También quizás añadiría características como el uso de un tono alto y rotundo al hablar, de una comunicación no verbal expansiva y de cierta impulsividad en momentos necesarios, pero no excesiva.
En cuanto una persona piensa en estas características y otras similares, lo más común es que las relacione con la personalidad extrovertida. Por lo tanto, es muy común que la gente piense que un buen líder ha de ser extrovertido para cumplir con todo esto y estar a la altura.
Sin embargo, cada vez hay más conciencia sobre el error que se comete con este pensamiento.
A día de hoy, sabemos que estas características no tienen por qué ser propiedad exclusiva de una persona extrovertida. Pero además de eso, sabemos también en el mundo de la psicología, que una persona introvertida puede tener otra serie de rasgos y características que también enriquecen el mundo del liderazgo y además, de manera sorprendente o inesperada para la gente que lo percibe desde fuera.
Por ejemplo, dependiendo del sector en el que se trabaje, características como el liderazgo tranquilo, la serenidad, la capacidad de tomar decisiones informadas que requieren de una inversión de tiempo para recopilar información y datos, la paciencia, la habilidad de decir mucho con pocas palabras, la seguridad en uno mismo pero de una manera más serena, entre otras características similares, son puntos muy valiosos, realmente valiosos para muchas organizaciones. El conocimiento de esta información está cada vez más extendido y es más valorado.
No todos somos buenos para las mismas cosas y no todas las características son igual de potentes para los mismos objetivos.
Hay personas que son buenas realizando trabajos rápidos para cubrir necesidades constantes. Sin embargo, hay otras personas que son buenas realizando trabajos en donde se requiere más perfeccionismo y por lo tanto, más tiempo de inversión en esa manera de trabajar. Ninguno es mejor o peor que el otro, solamente ocurre que sus objetivos son diferentes y los objetivos de cada organización dependiendo de su público objetivo, son diferentes.
Como líderes introvertidos, ¿Qué podemos hacer para potenciar nuestros talentos?
Si eres una persona introvertida y además eres líder, seguramente sabrás que estás ahí porque muchas de tus habilidades y rasgos son potentes para que puedas llevar a cabo tu trabajo y una persona extrovertida no lo haría igual que tú. Pero además, sabes que todo no se basa en lo que ya traes de manera natural, por lo tanto vives en constante desarrollo, como cualquier líder de cualquier tipo, para ser cada día mejor que el anterior. A esto le sumamos que las personas introvertidas vivimos en constante búsqueda de la perfección. Por lo tanto, en este artículo quiero darte algunos tips que pueden ayudarte en el crecimiento y la mejora de tu “Liderazgo introvertido” o “Liderazgo tranquilo”.
Estos tips son:
1. Acepta y valora tu estilo de liderazgo
Sí, aunque suene obvio. No todas las personas introvertidas se sienten cómodas con todos sus rasgos. Esto se debe a la falsa idea de que lo ideal es ser más similar a las personas extrovertidas, más arriesgados, que nuestra voz suene más fuerte, que hablemos más, etc. Pero nada más lejos de la realidad. Las personas extrovertidas no tienen por qué tener más éxito por ser extrovertidas, ni las introvertidas lo tenemos más difícil por ello. Esto son solo creencias limitantes. Así que aunque suene obvio, el primer paso es reconocer que ser introvertido no es una debilidad, sino una fortaleza con un conjunto diferente de habilidades. Los líderes introvertidos suelen destacar por ejemplo por su capacidad de análisis, pensamiento estratégico, empatía profunda, necesidad de hablar poco para decir mucho, entre otras cosas. Al aceptar tu propio estilo, puedes liderar desde la autenticidad, de manera genuina y honesta, lo que genera confianza y credibilidad en tu equipo.
2. Lleva a la práctica una preparación detallada de tu comunicación
Aunque las conversaciones espontáneas o las reuniones grandes pueden resultar agotadoras para una persona de estilo introvertido, la comunicación sigue siendo una pieza esencial del liderazgo evidentemente y esa comunicación ha de ser lo más excelente posible. La clave está en planificar y comunicar con intención y para ello te recomiendo que hagas lo siguiente:
– Prepara los puntos esenciales antes de una reunión.
– Utiliza medios escritos (correos, mensajes internos) para expresar ideas con claridad, resaltando de manera visual lo realmente importante.
– Agenda momentos de interacción uno a uno, donde te sientas más cómodo y la conversación sea más profunda. Recuerda que a los introvertidos nos gusta relacionarnos en grupos pequeños y de confianza.
De este modo, logras mantener una comunicación efectiva sin sentirte sobrecargado.
3. Aprovecha tu excelente capacidad de escucha
Los líderes introvertidos suelen ser excelentes oyentes, escuchamos más que hablamos, esto es una cualidad muy valorada en entornos de trabajo colaborativos. La escucha activa, nos permite detectar mejor las oportunidades de mejora, también nos permite comprender las motivaciones de nuestro equipo y tomar decisiones más informadas, además invertimos más tiempo en recabar información y datos y para contrastar. Usa la escucha empática en tus reuniones junto con la asertividad: permite que los demás hablen primero, haz preguntas abiertas y valora las aportaciones de tu equipo.
4. Crea espacios que fomenten la participación equilibrada
En equipos diversos, los miembros que más extrovertidos pueden dominar las conversaciones y no tiene por que ocurrir de manera intencionada por parte de ellos. Como líder introvertido, puedes diseñar dinámicas que den voz a todos los perfiles y de esta manera, motive la colaboración entre todas las partes. Podemos utilizar tips como por ejemplo:
– Pedir opiniones por escrito antes de una reunión.
– Implementar turnos de palabra en presentaciones o sesiones de brainstorming.
– Fomentar grupos de trabajo pequeños, donde las ideas fluyan con mayor confianza.
Esto favorece la inclusión y además, refuerza tu estilo de liderazgo participativo y empático.
5. Cuida tu energía y gestiona tus tiempos de recarga
Para cuidar de los demás, también has de cuidarte tú y como líder, es algo a lo que darle importancia, teniendo en cuenta el gasto de energía que las personas introvertidas en este caso, realizamos al interactuar continuamente con otras personas.
Los entornos laborales de hoy día valoran mucho la disponibilidad constante, pero para una persona de rasgo introvertido, es importante preservar y proteger sus espacios de reflexión y descanso. Recordemos que mientras las personas extrovertidas recargan su energía socializando, las personas introvertidas recargamos nuestra energía en nuestra soledad o interactuando en grupos pequeños y de confianza. Nos gusta socializar, sin embargo, ha de ser a un ritmo diferente que las personas extrovertidas. Prepara con antelación pausas breves entre reuniones, dedica tiempo a la planificación en solitario y establece límites claros en tu agenda. El autocuidado no es un lujo, es una necesidad y una herramienta de sostenibilidad para liderar con coherencia y claridad. Puedes realizar pequeñas meditaciones de mindfulness de 1 minuto varias veces durante la jornada, esto te servirá para dar más poder a esa recarga de energía entre interacción e interacción. Esto consiste en simplemente retirarte a un espacio solo como el baño o similar, en donde puedes cerrar los ojos y respirar despacio durante 1 minuto, enfocando toda tu atención solamente en esa respiración y en como la sientes físicamente. Hacer esto durante 1 minuto, 5 veces al día, ya te permite realizar una meditación de 5 minutos dividida en varias partes. ¿A que es sencillo?
6. Rodéate de perfiles complementarios
El liderazgo no implica hacerlo todo solo. Al rodearte de colaboradores con habilidades complementarias, como por ejemplo, personas más extrovertidas o con alta capacidad de networking, puedes equilibrar y complementar las diversas fortalezas del equipo. Lo que no tiene uno lo tiene otro y viceversa. Quizás la otra parte no tenga la capacidad de paciencia que sí tienes tú. Esta sinergia da un poder y valor extraordinario a la efectividad del grupo y además, te libera para centrarte en tus áreas de mayor impacto.
7. Prepárate estratégicamente para momentos de alta exposición.
Realizar presentaciones ante otras personas, reuniones de dirección o eventos corporativos pueden resultar realmente un reto para las personas introvertidas. No tiene por qué ser timidez, pero si el hecho de socializar nos exige más inversión de energía que una persona extrovertida, el hecho de exponernos frente a otras personas duplica esa inversión de energía. Por lo tanto, ya sea porque no nos agrada estar expuestos o porque nos agota, debemos de preparar dicha exposición. La clave está en preparar no solo el contenido, sino también la mentalidad de manera previa.
Practica tu discurso las veces que sea necesario, visualiza el escenario, visualiza también cómo vas a habar en público y cómo vas a expresarte de manera no verbal. Imagina que el público muestra interés y que sientes mucha seguridad, que tus movimientos son relajados y seguros. Mientras visualizas, hazlo realizando respiraciones profundas y lentas, de esta manera controlarás la posible ansiedad que esta situación pueda provocarte. Además, planifica tus intervenciones clave.
La personalidad introvertida aceptada y bien gestionada, puede ser un gran punto fuerte en el carácter de un líder. El mundo está lleno de líderes introvertidos que han sido o son ejemplos y en los que nos podemos ver reflejados. Todos esos líderes son grandes ejemplos por su calidad de oratoria, la capacidad de influencia y la imagen que proyectan.
Ser bueno en tu liderazgo no depende solo de hacer ruido, también puedes dejar una huella silenciosa.
