UN DÍA CUALQUIERA

Te levantaste tarde porque por alguna extraña razón no sonó el despertador, en la ducha te quedaste sin gel, y tu preciosa hija pequeña al darte los buenos días se “limpia” su preciosa nariz en tu corbata nueva…. y todo esto sin haber puesto un pie en la calle!!

sorpresa

Pero te controlas, respiras y piensas, voy con tiempo, y al fin y al cabo esta otra corbata me queda mucho mejor…

Llegas al trabajo y ves a tu compañero con cara de “la que se va a liar”, sin darle tiempo para que te explique lo que ha pasado, enciendes el ordenador y ves el motivo de tanta cara larga… un mail de la dirección con asunto: “Cambios organizativos”.

Te quedas quieto, sin respirar, no sabes si abrir el archivo adjunto o dejar que te lo cuenten…

En esas décimas de segundos, tu mente descarta y aprueba a la vez miles de posibilidades, han comprado otra empresa y nos echan a la mitad, por fin ponen de responsable a Marta, se van a cargar el departamento de Marketing y lo van a externalizar, mi departamento lo fusionan con el de ventas….

Claro por eso el otro día estaban todos los jefazos reunidos, esto explica el cuchicheo de las de desarrollo de negocio, esas siempre saben antes que nadie lo que va a pasar…

Esta situación sucede con cierta frecuencia, nos adelantamos a lo que va a suceder, anticipamos las consecuencias utilizando como pruebas irrefutables, elementos que hagan confirmar nuestras sospechas, y no permitimos que “aparezcan” otras posibilidades que pongan en entre dicho nuestra certeza.

Situaciones de cambio vivimos todos los días, no siempre somos conscientes, porque esos cambios son casi imperceptibles o porque se producen de forma dilatada en el tiempo.

La manera en la que nos enfrentamos a esos cambios es crítica y nuestra actitud clave en las consecuencias que puedan tener para nosotros.

Nuestro poder de decisión en la empresa puede ser limitado o nulo, pero no nuestro poder sobre nosotros mismos.

Puedes elegir abrir el mail y ver de qué se trata, o sin leerlo si quiera, lanzarte a la yugular de tu jefe para pedirle “¿explicaciones?”.

 

¡Tú decides!

Sobre nosotros Rocío Lago

Profesional de los RRHH, orientada al desarrollo de las personas.

2 comentarios

  1. Sin duda es la mejor opción, siempre que sea posible la información de primera mano y cuanto antes la conozcamos mejor.

  2. Abrir el correo, generalmente cuando el río suena agua lleva. Yo dejaría los cuchicheos y me dispondría a recibir la información de primera mano, ya sean buenas o malas noticias hay que afrontarlas a la mayor celeridad

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