TÚ CHIMENEA

Estaba sentada mirando la chimenea.
Era una costumbre de años atrás. Ya de niña le gustaba sentarse a ver como chisporroteaban las llamas.chimenea 2
Lo que más le gustaba era ver como el fuego dibujaba figuras. Era como jugar a ver en las nubes miles de dibujos, pero con colores más llamativos.
El sonido de la madera quemándose y las chispas que saltaban, eran el preludio de lo que en pocas horas se escucharía en cada rincón. Petardos y fuegos artificiales.
Si, un año más era 31 de Diciembre.
La tradición de sentarse este día a mirar el fuego, era tan antigua como su memoria podía alcanzar.
Sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, pensaba en todo lo que le había ocurrido en el año.
Sin duda este año había sido difícil.
Una muerte que por esperada, fue totalmente inesperada. Un proyecto profesional por el que había perdido la ilusión. Un reto personal sin conseguir.
Trataba de pensar en las cosas buenas, sabía que estaban ahí.
Sacudió su cabeza, como si de una bolsa con números de rifa se tratara, intentando mezclar los que tienen premio y los que no.
– Siempre toca, todos tienen premio. Pero te diré algo, yo no quiero que me toque ninguna lotería, ni la buena, ni la mala.
Tal vez, en la lotería del año, a ella le había tocado todos los premios posibles.
– ¿Qué es lo que hace que un año haya sido bueno?
– Que te pasen cosas buenas- contestó sin dudar.
– ¿Qué te pasen a ti o a quien tú más quieres?
Esa observación la hizo dudar.
– ¿El que pasen cosas malas en un año, significa que haya sido un mal año?- continuó preguntando.
Demasiadas preguntas sin una respuesta clara.
Su concepto de lo bueno, lo malo, lo mío y lo de los demás, se mezclaban.
– Un año no es ni bueno ni malo, al igual que las cosas no son ni blancas ni negras. Aprenderás que hay muchos grises. Y que el gris es un color tan bonito y tan lleno de magia como los demás.
Le escuchaba con los ojos muy abiertos. Una vez más demostraba su habilidad para hacerla pensar y cuestionarse las cosas a través de sus preguntas.
-Creemos que algo es bueno o es malo porque lo comparamos con otros acontecimientos, ya sean nuestros o de otros. Etiquetamos según nuestra “objetividad” como buenos o malos en función de nuestra experiencia previa, nuestro esquema de valores, nuestras expectativas…
A veces le hablaba como si fuese un adulto, pero tan sólo era una niña, y para ella, expectativas, objetividad, o esquema de valores eran conceptos que no sabía si llegaba a entender.
-¿Por qué te sientas a mirar el fuego el último día del año? ¿Por qué no el día 30 o el día 1?
Demasiadas preguntas, su cabeza no era capaz de pensar y contestar tan rápido.
-Las tradiciones están muy bien, pero sólo, si tienen un por qué y sabes explicar para qué.
¿Por qué se sentaba después de tantos años mirando el fuego?. ¿Para qué lo hacía?.
– Se porqué lo hago, pero no se si puedo explicar para qué.
– Inténtalo – le dijo con una voz que invitaba a hacerlo.
Hacía ya muchos años de aquellas conversaciones en el último día del año. Y tal vez este año venían a su memoria con más fuerza.
Ayer al finalizar la sesión fue ella la que les dijo a sus alumnos:
– Sentaros mañana delante de “vuestra” chimenea. Y pensar, por qué os sentáis y para qué lo hacéis.
Todos tenemos nuestra propia chimenea. Todos somos capaces de preguntarnos por qué hacemos las cosas y para qué las hacemos.
Nuestras tradiciones dicen mucho de lo que somos y de lo que queremos ser.
Las respuestas al por qué y al para qué nos hacen más conscientes de nosotros mismos.                                           ¡Qué disfrutéis del 2015 mirando vuestra chimenea!

Rocío Lago

Rocío Lago

Consultora Asociada en g2Talentum RRHH, s.l.
Profesional Vocacional de RRHH, orientada al desarrollo de las personas.
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