SU REGALO

Amapola1x1Se lo entregó. Un paquete con un bonito envoltorio de color azul. De esos que casi da pena abrirlos de tan bien envueltos que están. Pero era su regalo. El que llevaba un año esperando.

 Esperó unos segundos más. Todo un año es mucho tiempo pensó. Estaba expectante. Nervioso. Ilusionado.

Su regalo siempre era el más especial. Tal vez por ser la persona que era. Tal vez porque siempre era un regalo diferente, siempre el mismo, pero siempre diferente.

Este era su tercer año. Su tercer regalo. Ninguno de los sabían hace un año si habría un tercero. Pero ahí estaban. Juntos. Era su proyecto. El de los dos. Un proyecto por el que sabían que merecía la pena el esfuerzo. Las horas dedicadas. Los silencios.

– Somos diferentes, muy diferentes – le había repetido muchas veces.

Y tal vez, era esa diferencia la que les hacía seguir juntos. Nunca sabes que es lo que hará funcionar una relación. Ellos por supuesto tampoco.

Tal vez fueran cosas como estas. Como estos regalos. Regalos que eran mucho más que el regalo en sí. Los dos lo sabían.

El peso del regalo le sacó de sus pensamientos. Aún no lo había abierto. Mejor lo abro luego. Pero hasta para él, el luego se hacía imposible. La curiosidad le podía.

– Cuando muera tu traviesa curiosidad. Ese será el fin. – Ella lo sabía por experiencia. Pero no dijo nada más.

Ahí seguía, mirando el paquete, como queriendo adivinar que contendría este año. Se había hecho de rogar. Siempre lo hacía. Era parte del regalo. De la magia.

– Cada año es más difícil sorprenderte – le dijo. Y nuevamente su voz, le sacó de sus pensamientos.

– Eres una caja de sorpresas. Lástima que no las muestres todas. – le respondió.

Todo a su tiempo pensó ella. Sólo son tres años. Quedan muchos más. Y esperó en silencio.

 

Hace dos años que habían salido de su casa con lo puesto. Como huyendo de una realidad que creían que no les pertenecía. Una familia típica. Matrimonio y dos hijos. Dejando su casa. Justo en navidad.

– Suerte que tenéis a la familia y que podéis vivir en otra casa. – Les dijeron.

Pero esa no era su casa. Serían otros los que pasarían la navidad en su casa. Los que pondrían el árbol en su jardín. Los que brindarían por un próspero año nuevo. Un año nuevo, que a ellos se les dibujaba incierto.

Eso quedaba ya muy lejano. Como en un sueño. Un sueño que había durado dos largos años. Había sido difícil. Muy difícil en muchas ocasiones. Pero ahí estaban otra vez. Justo en navidad.

Esta vez sí serían ellos los que decorarían el árbol del jardín. Los que brindarían todos juntos por un próspero año nuevo. Un nuevo año, que esta vez también se dibujaba incierto, pero con una incertidumbre bien distinta.

Una incertidumbre que esta vez sí les permitía volver a soñar despiertos. A pensar en pequeños o grandes proyectos. Una incertidumbre que les permitía respirar.

¡Cuánta falta hace poder respirar! Llenar de verdad los pulmones. Permitir que el aire frío del invierno congele por dentro, para sentirnos otra vez vivos.

Esa familia típica vuelve a casa por navidad. Como si fueran los protagonistas de un anuncio de turrones. Donde el reencuentro y la alegría inundan los 30 segundos.

Tal vez justo otra vez en navidad, porque la navidad tiene estas cosas.

Pero ellos saben que no. Que no es porque sea navidad, es porque durante dos años pelearon para que no dejara de ser navidad cada día.

Dejó de leer. Acababa de terminar su regalo. Su cuento de navidad.

Rompió el silencio.

 -¡Feliz Navidad y hasta el año que viene!- y le regaló como extra la mejor de sus sonrisas. 

RegaloAzul2

Rocío Lago

Rocío Lago

Consultora Asociada en g2Talentum RRHH, s.l.
Profesional Vocacional de RRHH, orientada al desarrollo de las personas.
Rocío Lago

Últimas Entradas de Rocío Lago (Ver Todas)

Sobre nosotros Rocío Lago

Profesional Vocacional de RRHH, orientada al desarrollo de las personas.

Un comentario

  1. Un bonito “cachito” de ilusión y espíritu navideño
    Gracias y Felices Fiestas

... Opina Sobre Este Artículo