¡PREPÁRATE Y DISFRUTA!

Van llegando los alumnos. Algunos traen sus portátiles, otros sus tablets, los más tradicionales una libreta… Algunos vienen con la convocatoria impresa, otros muchos sin más “complementos” que ellos mismos.

Se van sentando. Los que se conocen se saludan, los que no, se distraen con sus móviles. Ya están todos. Ya están listos, preparados para comenzar.

¿Preparados? ¿Es que hay que prepararse antes de asistir a una formación?

Si a nuestros alumnos, nada más comenzar el curso les preguntásemos:

– ¿Cómo os habéis preparado para la formación?

Es posible que la mayoría nos mirasen con “cara de calamar”, buscando con la mirada “lo que ha traído” el resto, intentando recordar el párrafo de la convocatoria donde venía lo que había que traer.

disfrutaCuando un alumno acude a una formación, en muchas ocasiones, lo hace sin pensar en ella más allá de los cinco minutos antes de tener que asistir. Pocos dedican unos minutos a leer detenidamente la convocatoria, a preguntar a su responsable qué se verá en la formación, a pensar qué me gustaría/necesitaría practicar, qué se de eso que me van a enseñar y qué me gustaría que me contarán en la formación.

Sin duda, su experiencia previa en los anteriores cursos a los que haya asistido, determinarán en parte su respuesta a la pregunta en cuestión.

Sería razonable pensar que si quiero aprovechar al máximo el tiempo que voy a invertir en una formación, tal vez sería conveniente prepararme un poco para esa formación.

Y hablamos de prepararse como alumno, como persona que va a recibir esa formación. Como sujeto activo en la misma, no pasivo. Poniendo (o no) “a disposición” del formador, mi interés, mis capacidades, mi actitud, mi atención, mis opiniones, o consideraciones al tema a tratar.

En la pregunta que hacíamos preguntábamos, ¿cómo os habéis preparado para la formación?, no ¿qué habéis traído? Normalmente nos centramos en lo que hemos traído (cuaderno, boli, convocatoria, ropa cómoda…), no en cómo “nos hemos traído” a nosotros mismos.

Sin duda, es trabajo del formador, hacer que en los primeros minutos sus alumnos, “traigan” (saquen de su interior) todo lo necesario, actitud, motivación, escucha activa, humor, receptividad…, pero ¿y si fuésemos capaces de traerlo de casa?

Si fuésemos capaces de venir preparados para salir al “escenario” cuando pidan a un voluntario, de ser receptivos a eso que me están diciendo tan contrario a mi forma de pensar, de encontrar el sentido del humor a esa situación tan tensa… ¿afectaría en algo a la formación? ¿y a mi percepción de la formación? ¿influiría esto en mi satisfacción final?

Dicen que en la preparación está el éxito, y el éxito es voluntario.

Y tú, ¿te preparas y disfrutas?Diversión

Sobre nosotros Rocío Lago

Profesional de los RRHH, orientada al desarrollo de las personas.

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