Nuestro Mono

 

De vuelta de las vacaciones de Semana Santa, volvemos a vernos inmersos en la vorágine diaria. La preocupaciones, los problemas y el estrés diario que se olvidaron durante estos días, vuelven a llamar a nuestra puerta.
También lo hace nuestro más temido invitado “Nuestro Mono”. Si, ese mono que forma parte de nosotros porque es una parte básica de nuestro YO. Es la herencia de nuestros antepasados.
MonoNuestro MONO, es el que provoca el miedo, la duda, las reacciones viscerales.
En nuestra infancia, no existen apenas diferencias entre la persona y su MONO. Somos más naturales, más primitivos y viscerales en nuestras reacciones, y a medida que evolucionamos nos sumergimos en una nube donde se mezclan los convencionalismos, la razón y el MONO, luchando entre ellos para prevalecer y dominar a los otros.
Para entenderlo mejor os voy a contar algo que sucede casi todos los días…
Vamos conduciendo hacia el trabajo, a llevar a los niños al cole, o alguna cita importante. Vemos a lo lejos, que empiezan a frenar los coches.
Vaya, pensamos, con la prisa que tengo.
De los dos carriles iniciales pasamos a uno sólo. Justo nos toca detrás del “típico pesado”, que va aún más despacio de lo que se podría ir, pero no hay forma de adelantarle.
Nos vamos poniendo cada vez más nerviosos, nos acercamos más para ver si así “espabila” y va más rápido. Empezamos a hacer gestos como soltar las manos del volante y hacer aspavientos. A ver si si con suerte nos ve por el espejo retrovisor. Empezamos a gritarle, a pesar de que no nos puede oir, será…..
Por fin,va a finalizar el carril cortado, ya podemos adelantarle, no sin antes gritarle por su forma estúpida de conducir. Justo en el momento de ponernos al mismo nivel del otro vehículo, ya con el cristal bajado para hacernos oir mejor y con el insulto en la punta de la lengua, nos damos cuenta de que el conductor no es otro que un buen amigo nuestro.
Nuestro cambio de actitud es instantáneo, por nuestro corazón y mente pasan en fracciones de segundo, una gama completa de sentimientos, desde lástima a vergüenza, por lo que habíamos llegado a pensar y decir.
Al finalizar el día, nos sentimos obligados a visitar a nuestro amigo para disculparnos. Cuando nos encontramos con él, nuestro amigo nos dice:
“Querido amigo, no sabes cuanto me alegro de verte otra vez a ti”.
“Pero, ¿cómo dices eso, no me has visto esta mañana?”
“Esta mañana no te he visto a ti, sólo he visto a tú MONO que estaba conduciendo tú coche.”

Para los amantes del fútbol, ayer durante el partido del PSG-Barcelona. El campo lleno, cuando el árbitro pita esa falta, “injusta” observamos las gradas y a quién vemos, ¿a 30.000 personas o a 30.000 MONOS?

“Cuenta hasta 10 antes de hablar, si estás disgustado. Y hasta 100 si estás colérico”
T.Jefferson.

¡Qué seamos capaces de dominar a nuestro MONO!

 

Rocío Lago

Rocío Lago

Consultora Asociada en g2Talentum RRHH, s.l.
Profesional Vocacional de RRHH, orientada al desarrollo de las personas.
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