GRIPE Y GESTIÓN DE CONFLICTOS

Cada año por estas fechas, escuchamos y leemos como la gripe, un año más, golpea con fuerza y llega a niveles de epidemia.

Son muchos los que la sufren, algunos afortunados, sólo pasan unos pocos días en la cama aquejados de dolores, fiebre y resto de síntomas. Otros no tienen “tanta suerte” y sufren diferentes complicaciones. Aun así, muchos son los que cada año, “olvidan” vacunarse.

Si bien la vacuna no es milagrosa, si está demostrado que ayuda a minimizar los síntomas y el coste personal es mínimo, sólo hay que dejar nuestro brazo para un pequeño pinchazo.

¿Y qué tiene que ver la gripe con la gestión de conflictos?

Pues mucho y nada a la vez. Veámoslo.

Todos sabemos que los conflictos son inherentes a la condición humana. Y es que siempre “aparecen”, como la gripe.  No sólo una vez al año, sino de forma continuada a lo largo del tiempo.

Pero al contrario que la gripe, los conflictos no son en sí mismo “malos”, es más, es bueno que den la cara para poder gestionarlos, que no queden ocultos. Si bien podemos considerar a la gripe como un “enemigo”, los conflictos son nuestros aliados, ya que nos ayudan a transformarnos, a seguir creciendo. Es más, son una de las mejores oportunidades de mejora que tenemos. Por este motivo, a los conflictos hay que invitarlos a entrar a nuestra casa, acomodarlos en nuestro más cómodo sofá y tratarlos como el invitado de lujo que son. Un invitado que nos trae el mejor regalo, la oportunidad de mejorar, de crecer, de evolucionar.

Pero, es un invitado un tanto especial, ya que si no lo tratamos como debe, puede ser mortal. Y es que tanto la gripe como la gestión inadecuada de los conflictos, pueden ocasionar bajas, tanto temporales como permanentes. Ambas causan dolor, malestar, ganas de quedarse en cama… pero lo bueno de los conflictos es que con una buena gestión, nos permiten ser mejores que antes, mejorar las relaciones con los demás, y con nosotros mismos.

La mejor noticia es que ambas se pueden prevenir. La vacuna de la gripe la conocemos todos. Es de fácil acceso. Nos la administran en nuestro ambulatorio, e incluso en muchas empresas nos invitan a acercarnos al servicio de salud para que nos sea más cómodo.

Pero, ¿cuál es la vacuna para gestionar adecuadamente los conflictos? La respuesta es clara, la Inteligencia Emocional. Si bien esta última no se pincha en el brazo, sino que es necesaria entrenarla.

Esto hace que, si ya nos cuesta ponernos una vacuna en la que no tenemos nada que hacer, tener que ser nosotros los que tengamos no sólo que poner el brazo, sino también la inyección, cueste aún más.

Y es que la Inteligencia emocional se entrena. No se inyecta. Requiere de un esf

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uerzo intenso y constante, cuyos resultados no son inmediatos. Y claro, eso sí que “duele”.

Y, ¿por qué inteligencia emocional? Sabemos que las personas emocionalmente inteligentes manejan mejor los conflictos porque:

  • Saben manejar a las personas difíciles y las situaciones tensas con diplomacia y tacto.
  • Reconocen los posibles conflictos, sacando a la luz los desacuerdos.
  • Alientan el debate y la discusión abierta.
  • Buscan el modo de llegar a soluciones que satisfagan plenamente a todos los implicados.
  • Fomentan soluciones creativas y utilizan el humor como instrumento.

Son muchas las empresas que cada vez más invierten en prevención, no sólo contra la gripe, sino contra esta “epidemia” de conflictos mal resueltos.

Conflictos mal gestionados que llevan a sus trabajadores a cambiar de puesto o incluso de empresa. A tener cuantiosas pérdidas económicas por mal ambiente de trabajo, sufriendo incluso bajas médicas. Conflictos que no se gestionan y que hacen difícil trabajar en equipo u orientarse a objetivos comunes.

La buena noticia es que la vacuna de la Inteligencia Emocional siempre está disponible, no se agota, y se puede administrar durante todo el año. Sólo hace falta entrenarla, y sobre todo querer entrenarla. No tiene efectos secundarios negativos, y no se produce intoxicación por sobredosis.

Los que la entrenan a diario, suelen ser personas con una salud envidiable, no sólo, porque no suelen sufrir la tan temida gripe, principalmente porque son trabajadores a los que les gusta trabajar en equipo, que resuelven sus diferencias de forma adecuada, que fomentan el buen clima, buscan entender los conflictos y a las personas implicadas, y reorientan el conflicto a soluciones eficientes.

Ya lo dice el refrán: Más vale prevenir que curar

 

Sobre nosotros Rocío Lago

Profesional de los RRHH, orientada al desarrollo de las personas.

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