¡PULSA EL BOTÓN ROJO!

botonrojo1 Sólo un par de horas tras comenzar el día y ya tienes el convencimiento, que no la sensación, de que hoy no es un buen día.

Si, ya sabemos que el hecho de que sea Lunes y llueva, no suele ser un buen indicador, pero…

¡Ojalá pudieras volver a comenzar! ¡Qué bueno sería volver a levantarse de la cama!

Pero claro, no puede ser. Estás ya desayunado, vestido y en tres cuartos de hora te metes en una reunión que no te apetece nada.

Pero, ¿y si fuera posible volver a comenzar el día? Irías a casa, te meterías en la cama, y como si de una película de ficción se tratase, darías a ese botón rojo que hace que vaya hacia atrás el tiempo.

Piensas que si trabajases desde casa, sería el típico día que te volverías a la cama. Apagarías el móvil, también el personal, y te taparías hasta más arriba de la nariz.

¡Qué gusto!. Sólo imaginarlo te saca una sonrisa y te invade un sentimiento de paz. Piensas que ojalá fueses de los afortunados que trabajan desde casa. Estos seguro que lo hacen a menudo.

Pero ahí estás, vestido de romano, delante de una pantalla que no dice nada, y con unos compañeros que comienzan a comportarse como meros elementos decorativos.

Esta idea de volver a comenzar el lunes de nuevo, te ha provocado un sentimiento desconocido pero agradable, así que decides ahondar en ella.

Si eso haría, me volvería a la cama. Una siesta de 30 minutos, no sería necesario más. Me volvería a vestir, pero esta vez elegiría mejor. Me olvidaría de esta corbata tan seria, y me pondría esa de colores, si la de esa diseñadora que todo lo llena de color.

Volvería a desayunar. Pero nada de hacerlo rápido. Nada de un café casi tirado sobre la corbata. Lo haría despacio, disfrutando, siendo consciente de lo que estoy tomando. Café con leche, pan con aceite y, por qué no, un zumo de naranja.

Iría a la oficina, pero esta vez en lugar de ir directamente a mi sitio y encender el portátil sin más, buscaría a Jorge. El siempre está de buen humor. Y le preguntaría si comemos juntos. No, mejor dicho, le invitaría a comer.

Seguro que así mi lunes lluvioso hubiese ido mejor.

Sales de tu ensoñación. La realidad está ahí, esperándote.

Aquí no hay botón rojo. Aquí no hay cama. Aquí no hay desa…

Un momento, no hay botón rojo, no hay cama, pero si desayuno. El café de Paco. ¡Hacen unas tostadas estupendas con pan de verdad!

Te levantas cual resorte. Coges del cajón de la mesa la corbata para emergencias. No es de las de corazones y colores, pero mucho más divertida que la que llevas.

Caminas por el pasillo. Vas haciéndote el nudo de la corbata en dirección al sitio de Jorge. Le encuentras como siempre, con una expresión de felicidad.

Le dices que le invitas a desayunar en el café de Paco.

Te sonríe.

Charláis animadamente, mientras disfrutáis de dos tostadas de pan, dos cafés y dos zumos.

– ¡Qué bien aprovechados estos 40 minutos antes de la reunión! – le dices sin ser consciente de por qué se lo has dicho.

Él te mira.

Con la mejor de sus sonrisas te dice:

– ¡Enhorabuena! Has descubierto mi secreto para estar siempre de buen humor. ¡Darle al botón rojo!


botonrojo2

Todos tenemos un botón rojo cerca. A veces nos permite volver a la cama. Otras volver a desayunar o simplemente cambiar de corbata.

Tú decides si cambiar lo que está en tu mano, o continuar con el convencimiento de que hoy va a ser un mal día.

Ya sabes, sólo hay que darle al botón rojo.

¡Feliz semana lluviosa!

Rocío Lago

Rocío Lago

Consultora Asociada en g2Talentum RRHH, s.l.
Profesional Vocacional de RRHH, orientada al desarrollo de las personas.
Rocío Lago

Últimas Entradas de Rocío Lago (Ver Todas)

Sobre nosotros Rocío Lago

Profesional Vocacional de RRHH, orientada al desarrollo de las personas.

... Opina Sobre Este Artículo