ABRE LOS OJOS, O PERMITE QUE TE LOS ABRAN

Parece sencillo, pero realmente no lo es. Ni abrirlos, ni permitir que lo hagan otros. Ambas conductas requieren de un gran grado de valentía. ¿Valentía? ¡Si, valentía! Por qué ABRIRLOS es reconocer, aceptar, interiorizar y digerir que estaban cerrados. PERMITIR QUE TE LOS ABRAN es dejar que otro “invada” tu parte más oscura y que encienda la luz. Abrir y permitir que abran, es un paso no sólo de enorme valentía, también de responsabilidad. Una vez abiertos ya no vale el “no sabía”, “no m e di cuenta”, “no me lo imaginaba”. Es empezar con otros ojos, con otra actitud, con otra perspectiva. Siempre es bueno salir del cuadro y…

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